Andrés Mora.13 enero
Para la historia, Manfred debutó a los 16 años y marcó un gol en la Saprihora. Fotografía: John Durán
Para la historia, Manfred debutó a los 16 años y marcó un gol en la Saprihora. Fotografía: John Durán

O algo anda mal con los morados o los tiempos han cambiado muy rápido, ya que en la Cueva este domingo se celebró un empate (2-2) ante un equipo de Limón que puso a sudar tacacos a Vladimir Quesada y a toda su planilla.

Cualquiera hubiera pensado que salir tablas antes los caribeños era un mal resultado para el Monstruo, pero al final dio la impresión de que hubo satisfacción muy grande en el estadio con el gol de último minuto (90′+2) que les permitió por lo menos dejarse un puntito en el arranque de este Clausura 2019.

Tuvo que llegar Manfred Ugalde, un chamaco debutante de 16 años, para salvarle la tanda a Vladi, quien pecó ante la Tromba dejando a sus principales figuras, como lo son Mariano Torres y Christian Bolaños, en banca. Seguro pensó que no iba a necesitarlos, pero qué va, sin ellos en el terreno de juego Saprissa se vio muy mal.

El estadio Ricardo Saprissa va perdiendo fuerza en la era de Vladimir, hace apenas 21 días tuvo al Herediano celebrando un título en su casa y las últimas dos mejengas le han clavado cinco goles allí.

Vendrán días complicados para los tibaseños después de lo mostrado en la jornada uno, donde quedó en evidencia que Mariano y Bola tienen que jugar sí o sí, también hizo falta Alejandro Cabral (sancionado por expulsión) y Johan Venegas (todavía no está inscrito). Lo que más preocupa es la serie contra Tigres de México (19 y 26 de febrero) en la Liga de Campeones de Concacaf, dirán muchos por ahí: “Que Dios los agarre confesados”.

Y es que las cosas pintaron mal para los de casa desde el minuto 12, cuando el árbitro central Cristian Rodríguez les quitó un gol, pues ni él ni su asistente Andrés Arrieta se dieron cuenta que Dexter Lewis sacó la pecosa de adentro.

Dexter la sacó de adentro, pero el árbitro central ni su asistente vieron que la bola cruzó la línea. Fotografía: John Durán
Dexter la sacó de adentro, pero el árbitro central ni su asistente vieron que la bola cruzó la línea. Fotografía: John Durán

Para peores, un minuto más tarde el trinitario Aubrey David, quien volvió a ponerse la morada, anotó y se lo anularon porque estaba en fuera de lugar, esta vez la jugada sí fue bien pitada por Rodríguez.

A partir de ese momento Limón apretó y metió en problemas al Sapri.

Tanto así que al minuto 27 Ryan Bolaños entró con todo por el costado izquierdo, centró a media altura y Jaikel Medina que quería impedir que Keyder Bernard, hijo de Kurt Bernard, hiciera el gol, terminó marcando un autogol.

Ya con el 1-0 en contra, en las gradas había tensión y en la cancha parece que también, porque al 39′ llegó el segundo de la Tromba del Caribe, gracias a la rodilla de Bernard.

El segundo dardo contra el Monstruo volvió a gestarse por el costado izquierdo, esta vez el centro fue de Derrick Johnson y Keyder la empujó con toda tranquilidad, a vista y paciencia de nueve jugadores morados que estaban en labores defensivas, pero nadie marcando al anotador.

Limón hizo que Saprissa la pasara muy mal en su casa. Fotografía: John Durán
Limón hizo que Saprissa la pasara muy mal en su casa. Fotografía: John Durán

Ahí sí la afición se le fue encima al equipo morado, chiflidos iban y venían hasta que se acabó el primer tiempo.

Cambios positivos

Para los segundos 45 minutos, Vladimir no se la jugó y metió a Christian por Yostin Salinas y a Mariano por Juan Gabriel Guzmán.

¡Qué diferencia! Saprissa empezó a jugar mejor con estos futbolistas en la cancha y parece que los seguidores lo sabían porque estaban silbando la entrada del equipo, pero hicieron un alto para aplaudir el ingreso de estos jugadores.

Eso sí, Mariano no tenía ni un minuto en el terreno de juego y cometió una falta que pudo haber sido de roja, prácticamente jugó de gratis, solo vio la amarilla.

Hay que destacar que Jairo Arrieta necesitará hacer un gran esfuerzo para quedarse como titular, al 64′ falló una imperdonable que le quedó tras un pase como con la mano de Bola, el delantero no supo definir y Dexter le hizo un tapadón.

Jaikel hizo dos goles en este inicio del Clausura, pero lamentablemente para él uno fue en su propia portería. Fotografía: John Durán
Jaikel hizo dos goles en este inicio del Clausura, pero lamentablemente para él uno fue en su propia portería. Fotografía: John Durán

Dos minutos más tarde, Marvin Angulo se cuadró para tirarla al ángulo, pero le salió un patadón que a lo mejor mandó la bola a Guápiles, donde la Liga estaba celebrando su victoria ante Santos.

La suerte para Saprissa empezó a cambiar al minuto 74, cuando Jaikel se redimió tras su autogol en el primer tiempo. Parecía que en esa jugada hubo falta sobre Rashird Parkins, quien cayó al piso, entonces se desarmó la defensa caribeña y el morado quedó solo y con facilidad la clavó de zurda para el 2-1.

Ya como último recurso, Quesada mandó a la cancha a Manfred al minuto 80, quien el próximo 24 de mayo llegará a 17 primaveras. Lo mandaron a la guerra en un momento horrible.

Ugalde nunca olvidará este cabezazo, Dexter tampoco porque salió malísimo. Fotografía: John Durán
Ugalde nunca olvidará este cabezazo, Dexter tampoco porque salió malísimo. Fotografía: John Durán

Aunque no había aparecido mucho, dijo presenta al 90′+2 y fue suficiente para al menos salvar un punto. El muchacho fue ayudado por un bomberazo de Dexter Lewis, quien salió a nada y le dejó el camino libre para que cabeceara y marcara el definitivo 2-2.

¡Un debut soñado! Solo que ya veremos si Vladimir le sigue dando chance o pasa igual que jugadores como Orlando Sinclair o Carlos Villegas, quienes ni anotando se ganaron más oportunidades.

Manfred es seleccionado sub-17 de Costa Rica. / Fotografía: John Durán
Manfred es seleccionado sub-17 de Costa Rica. / Fotografía: John Durán

Ya no había tiempo para nada más, sonó el pitazo final y en las gradas había sonrisas, curioso ver a los tibaseños contentos con un resultado tan pellejeado. En otros tiempos un empate habría sido casi lo mismo que una derrota.