El exjugador del Club Sport Cartaginés, Cristian Mena, vivió uno de los episodios más duros de su vida en diciembre de 2001, cuando una trombosis en el ojo izquierdo cambió su carrera para siempre.
El exvolante estaba cerca de cumplir 29 años y atravesaba una de las mejores etapas de su trayectoria. Hoy recuerda la lucha que enfrentó para obtener una pensión y el respaldo que, según cuenta, nunca recibió del club brumoso tras lo sucedido.
Mena conversó con La Teja y relató que incluso acudió a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para buscar una solución, pero le negaron la posibilidad de pensionarse porque según él, el darle ese beneficio abriría la puerta para que otros futbolistas con lesiones también lo solicitaran.
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Además, aseguró que el Instituto Nacional de Seguros (INS) rechazó su caso porque Cartaginés no contaba con una póliza que lo respaldara , y que él actualmente conserva un 5% de visión en el ojo izquierdo.
Pese a ese capítulo doloroso, el exfutbolista guarda recuerdos imborrables de su paso por las canchas. Fue parte del equipo brumoso que conquistó el título de la Concacaf en 1994. Anotó dos goles en ese torneo y disputó importantes encuentros internacionales.
Su círculo más cercano.
“Tengo dos hijos, José Eduardo y Cristian Alonso y ya soy abuelo, mis nietos se llaman Samuel y Madison, que son mi adoración.
“Mis hijos se independizaron, vivo en un apartamento en Guadalupe de Cartago y estamos muy bien, gracias a Dios y ahí vamos pasándola”, dijo.
Mucho dolor
- ¿A qué se dedica en la actualidad?
Llevo 15 años trabajando para el Ministerio de Educación, en una escuela llamada La Angelina, en la zona de Llano Grande. Hace 8 años me dieron la propiedad y trabajo en el área de mantenimiento.
Llegué en el 2010 y espero mantenerme por mucho tiempo. Mi deseo es pensionarme, algo que no pude obtener en el fútbol. Soy conserje; cambio bombillos y hago guardia. Es una escuela muy pequeña; tiene casi 60 estudiantes y se puede hacer de todo.
Además, colaboro con programas deportivos; me gusta comentar y contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha y me siento muy a gusto con esta faceta.
- ¿Qué alegaron las autoridades cuando dijeron que le negaron la pensión?
El fútbol es mi pasión, pero hace muchos años pasé por una experiencia muy dolorosa. En diciembre de 2001 me reuní con trabajadores de la CCSS para abrir un proceso en contra del Cartaginés por la enfermedad de mi vista.
Lo que sufrí fue una trombosis en el ojo izquierdo y en ese momento me dijeron que si me daban una pensión, tendrían que dársela a otros futbolistas que estaban lesionados, como Luis Raquel Ledezma, Tomás Segura y Javier Astúa, pero era algo necesario para quienes nos dedicamos al fútbol.
Siento que eso sería beneficioso para los futbolistas, quienes a veces deben dejar sus carreras antes de tiempo por lesiones y eso ayudaría mucho, pero es un tema delicado. Lo entiendo.
A mí me operaron en el Calderón Guardia y en la actualidad veo muy poco. Si tengo un cinco por ciento de visión, es mucho. En la noche me cuesta salir; no puedo manejar y hay cosas que, por supuesto, se me dificultan.
- Pese a los momentos difíciles, ¿qué le dejó el fútbol a Cristian Mena?
Tuve la oportunidad de debutar en el 90 con algunos mundialistas como (Héctor) Marchena, Roger Flores, Óscar Ramírez, Marvin Obando y de haber tenido un técnico como Chelato Uclés, que fue mundialista.
El Torneo de la Concacaf de 1994 fue inolvidable: participé en casi todos los partidos, hice dos goles y disfruté de un torneo internacional del que salimos vencedores; fue una experiencia única.
- ¿Cómo ve el fútbol de Costa Rica en la actualidad?
Ha decaído mucho. Ahora todo es por hacer dinero. Ya no importa si usted juega bien o juega mal, siempre y cuando haya dinero de por medio.
En la época en la que fui jugador, había compañeros a los que no les pagaban, pasaban semanas sin recibir salario y ahora hay más facilidades para la práctica del fútbol, pero eso hace que el jugador no valore su carrera.
Antes, para llegar a Saprissa, a Alajuelense o a Cartaginés había que tener méritos, ganarse el puesto, igual en la Selección, pero ahora no. Cualquier muchachito se pone una camisa de esas y, sinceramente, tal vez no se ha ganado el espacio.
Igual pasa en La Selección. No hay ese amor por la camiseta; hoy les da lo mismo. No tienen amor por lo que hacen.




