Con un primer gol que le devolvió la confianza y un nuevo reto en el fútbol nacional, el jugador Anthony López empieza a escribir una nueva historia con Jicaral Sercoba, equipo de la Liga de Ascenso.
El mediocampista, quien regresó a Costa Rica tras pasar un año complejo en Guatemala, espera que esta etapa sea el impulso para volver a disfrutar en la cancha y ayudar al equipo porteño a pelear por el ascenso.
López, de 30 años, llegó hace apenas unas semanas al conjunto dirigido por Minor Díaz y ya comenzó a responder en el terreno de juego. El viernes anterior marcó su primer tanto con la camiseta del cuadro peninsular, en su debut ante Rosario, un premio luego de un mercado de fichajes en el que tocó varias puertas sin encontrar espacio en primera división.
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El exjugador de Alajuelense, Sporting FC y Cobán Imperial reconoció que el último año estuvo marcado por momentos difíciles, tanto dentro como fuera del fútbol. La falta de minutos en Guatemala, la incertidumbre sobre su futuro y la complicada situación de salud de su hijo menor fortalecieron su fe y le cambiaron la forma de ver la vida.
Ahora, con su familia (su esposa María Jesús y sus hijos Luca y Liam) como principal motivación y un gol que alimenta la ilusión, Anthony asegura que su objetivo es aportar experiencia, asistencias y anotaciones para que el equipo porteño pueda cumplir el sueño de regresar a la primera división.
Una nueva motivación
- ¿Cómo se dio su regreso a Costa Rica?
El último año estuve en Cobán Imperial. En Guatemala fue un torneo muy atípico, porque allá éramos siete extranjeros y jugaban solo cinco. Fue un torneo en el que casi no tuve participación y eso me pasó factura en este mercado de fichajes, porque toqué varias puertas, hasta que, gracias a Dios, que nunca nos abandona apareció la opción de Jicaral.
En eso tuve la llamada de don Roy Barrantes y se pudo llegar a un acuerdo para ser parte del proyecto. Cuenta con canchas de entrenamiento espectaculares y lindísimas condiciones, creo que hasta mejores que las de equipos de primera división.
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Estuve en dos etapas diferentes en Cobán Imperial; una fue en 2023, cuando estaba en Sporting FC, me fue muy bien y me fui un año a préstamo. Volví a Sporting y estuve un año. Terminé el contrato y se dio algo muy curioso porque había firmado con Pérez Zelédón.
Jugué tres fechas y llegó una opción de Cobán de nuevo, en Pérez negociaron y volví a Guatemala y llegué a Jicaral para el torneo de Apertura 2026.
- ¿Qué espera aportarle a Jicaral?
Esta es otra de las razones que me motivaron a venir a Costa Rica, ese deseo de Jicaral por volver a la primera división.
Espero aportarles la poca o mucha experiencia que he adquirido a lo largo de 10 años de carrera; lo que puedo hacer con la bola, mucha posesión, mucho remate y espero aportar asistencias y goles al equipo. También quiero ayudar a los jóvenes que luchan por ganarse un espacio en la primera división.
- ¿Es un retroceso llegar a segunda división, luego de la experiencia dentro y fuera de Costa Rica?
En este último año y medio de carrera he vivido muchas situaciones, dentro y fuera del fútbol, que me han hecho ver el fútbol de otra manera, ver la vida de otra forma y creo que Dios se ha encargado de ponerme donde estoy en este momento.
Ya había tocado varias puertas y prácticamente dejé todo en manos de Dios y a la semana me estaban llamando. En una semana dejé de buscar, de preguntar y fue cuando me contactaron de Jicaral y realmente agradezco esa confianza y espero retribuirla.
Además, otra cosa que me motiva es que mi papá, Harold López, dirigirá a Cofutpa. Nos vamos a enfrentar en la tercera fecha y hemos vacilado mucho sobre este partido por todo lo que representa estar en equipos contrarios por primera vez.
- ¿Qué situaciones enfrentó en el último año?
En lo futbolístico, aprendí mucho, aunque no tuve mucha participación y aprendí a tener paciencia y a confiar en Dios, y todo lo que he pasado me ha ayudado a crecer como persona y a mejorar mi relación con Dios.
Me metí de lleno en los asuntos de la iglesia y eso fue lo que más me dejó de mi etapa en Guatemala: seguir los caminos de Dios.
Mi salida de Sporting fue un poco extraña por la manera en que se dieron las cosas. Agradezco todo lo que he vivido porque ahora, con mi hijo mayor, Luca, puedo leer la Biblia todas las noches.
Agradezco la salud de mi bebé, Liam; tiene cuatro meses, nació en Guatemala y estuvo internado durante veinticinco días en el hospital de Niños. Fue muy duro y, en varios momentos, quería desahogarme, pero Dios me daba la paz para sobrellevar esta situación.
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Es muy difícil tener un hijo tan pequeño en el hospital, pero nuestra relación con Dios nos ha permitido enfrentar de la mejor manera las diferentes pruebas que la vida nos pone. Me bauticé en Cobán y día con día me lleno de mucha fortaleza.




