Sergio Alvarado.19 noviembre, 2018
Estados Unidos y Honduras salieron a jugar lo que les convenía y se fueron juntitos al Mundial de Polonia 2019 Cortesía: Concacaf
Estados Unidos y Honduras salieron a jugar lo que les convenía y se fueron juntitos al Mundial de Polonia 2019 Cortesía: Concacaf

En el fútbol también se aplica la perfección el refrán que dice: “A Dios rogando y con el mazo dando”. La situación para la Sele sub-20 para clasificar al Mundial de Polonia 2019 estaba tan complicado que dependía de un rival para clasificar, en este caso de una goleada de Estados Unidos que nunca llegó.

Los gringos debían ganar 4-0 a Honduras, mismo marcador por el que ganó a la Sele para que Costa Rica se pudiera meter de panza al Mundial. Al final los güilas de las barras y las estrellas apenas ganaron 1-0.

Como era lógico, Estados Unidos y Honduras salieron a jugar el partido que más les servía a cada uno para clasificar.

Aquel cuadro gringo que le pasó por encima a Costa Rica en el primer tiempo no se vio anoche ante los catrachos, ya que con un empate era suficiente para llegar a la final del torneo. Ninguno de las dos selecciones estaba obligada, gracias al papelón que hizo la Sele el viernes ante los gringos que prácticamente firmó su acta de defunción.

Para Costa Rica, no existía posibilidad de reclamo por el accionar de gringos y hondureños, ya que se dedicaron a cumplir y asegurar el boleto mundialista. Esa es la cruda verdad.

Aquel baldazo que soltaron los gringos sobre la Sele en el primer tiempo del viernes pasado no llegó ni a gotitas ante la H.

Los gringos no necesitaban meter el acelerador y Honduras esperó atrás bien parado, sin pasar sustos, porque con ese resultado ya tenían todo cocinado, al final, salados los ticos si ellos no pudieron.

Era evidente el respeto que se tenían ambas selecciones y es que casi todo cae sobre el mismo punto, cuando ninguno tiene obligación, sencillamente las cosas se van resbaladas como paso este lunes en el encuentro realizado en Miami.

En un ratito Estados Unidos pasaba la bola en la media cancha entre sí como si nada y los hondureños ni siquiera iban a marcar. nada urgía.

Sin necesidad

Llegar a este partido en espera de un milagro era el peor de los escenarios para Costa Rica. Es evidente que la Tricolor no irá al Mundial por sus propias y grandes deficiencias.

La goleada ante Estados Unidos no tuvo razón de ser para los ticos, pero aún con todo y eso, derrotar a Honduras casi que los hubiera puesto en Polonia, pero ni eso pudo sacar adelante.

Con el empate ante los catrachos, todo dependía de los resultados que ticos y hondureños lograran ante los gringos y en esa prueba los nacionales reprobaron.

Un gol gringo en el segundo tiempo fue apenas para decorar el resultado, porque la Tricolor necesitaba de tres pepinos más para meterse. El tanto cayó a los 51 minutos por intermedio de Ayo Akinola.

Después de eso, Honduras supo hacer lo que más le servía, defender su puntería con uña y dientes, no como Costa Rica que fue pan comido para los gringos.

Ahora a la Fedefútbol le tocara, una vez más, replantearse sus objetivos y métodos de trabajo y repartir responsabilidades si es que alguno las asume.

Al final sucedió lo justo, hubiera sido muy mediocre clasificar de la forma en la que Costa Rica estaba deseando, era mucho premio para un mal equipo.

A Dios se le puede pedir, pero también se debe trabajar para conseguir lo que se busca.