Andrés Mora.13 octubre

A la selección de Rónald González se le quedó pegado el espíritu de Gustavo Matosas porque juegan bien aburridos. Tanto que juega más Saprissa, para que se hagan una idea.

Terminó todo muy amistoso, todos interncambiando camisas. Los porteros cambiaron entre ellos. Fotos: Mayela López
Terminó todo muy amistoso, todos interncambiando camisas. Los porteros cambiaron entre ellos. Fotos: Mayela López

La Sele no pudo pasar del empate a cero goles contra Curazao en la segunda fecha de la Liga de Naciones de la Concacaf y ya la cosa preocupa, porque tres días antes tampoco se le pudo ganar a Haití (2-2).

Muchísimo tendrá que trabajar Ronítal, porque igualar contra estos rivales caribeños es para prestarle mucha atención.

La salvada es que el puesto en la hexagonal está asegurado, sino tendría que ponerse todo Costa Rica a rezar para no salir de los seis primeros lugares en la clasificación FIFA del área de Concacaf.

Los curazaleños marchan líderes del grupo D con cinco puntos (tres juegos); Costa Rica sumó su segunda unidad en dos partidos, igual que los haitianos, solo que estos últimos ya tienen tres mejengas disputadas.

Ahora toca ir a Curazao (14 de noviembre) a jugarse la vida en la Liga A. En caso de caer derrotados se descenderá a la B; mientras que si se empata hay que ganarle a Haití (17 de noviembre) en el estadio Ricardo Saprissa. Si ganamos el primer duelo, más un empate ante los haitianos alcanzaría para dejarse el primer lugar.

Pues sí. A ese ridículo llegamos, a tener que sacar la calculadora ante estas dos potencias futbolísticas (léase con sarcasmo).

Pero no todo fue tan malo. Por lo menos la Fedefutbol gastó menos porque se ahorró el alquiler del Estadio Nacional.

Nunca se inspiraron

La Sele nunca se inspiró para ganar, en ataque a Ariel Lassiter no le sirvió ni el gran abrazo y conversada que le pegó Keylor Navas justo antes de ingresar al terreno de juego.

Fue un juego tan Matosas que la Tricolor solo registró dos tiros directos a marco.

Uno de esos fue al minuto dos con Dylan Flores. Apenas estaba arrancado el partido y ya se estaba pisando el área rival, pero lamentablemente el remate cayó directo a las manos del portero Eloy Room.

Joel entró de cambio, pero no entró tan claro como para cambiar la historia de la mejenga. Fotografía: John Durán
Joel entró de cambio, pero no entró tan claro como para cambiar la historia de la mejenga. Fotografía: John Durán

Después pasaron los minutos y hasta el 20 se armó una salida rápida, Johan Venegas abrió perfectamente la cancha con Lassiter, pero el manudo cuando entró al área se atarantó y pateó de zurda por fuera.

También hubo algo de polémica. Al 27 si el árbitro gringo, Armando Villareal, pitaba falta de Shermar Martina sobre Ariel, nadie hubiera reclamado nada, porque se le fue directo al cuerpo, pero al final el norteamericano se hizo el loco.

Ya con el rival más acomodado, tenía que aparecer Navas. Se hizo grande el portero del Paris Saint Germain al 29 cuando Gevaro Nepomuceno centró perfecto a la cabeza de Rangelo Janga, quien cabeceó a boca de jarro, pero Keylor se estiró con sus reflejos felinos para tirar la pecosa al tiro de esquina.

Otra vez Janga llegó solo al área tica, pero su disparo se dirigió a las manos del Halcón.

Viendo a Keylor volar del otro lado, Room se inspiró e hizo lo mismo, sacándole un remate a Lassiter con una mano salvadora en un buen tiro libre cobrado por el manudo.

Oscar Duarte fue el único que casi pierde hasta la pantaloneta. Fotos: Mayela López
Oscar Duarte fue el único que casi pierde hasta la pantaloneta. Fotos: Mayela López
Nada de nada

Rónald empezó el segundo tiempo metiendo a Luis Díaz, pero el exherediano no generó mucho.

Más bien ayudó a fundamentar la teoría de que a los futbolistas costarricense no saben centrar. Ni Díaz, ni Ricardo Blanco, ni Rónald Matarrita lograron guindar una buena bola al área.

Sumado a eso, en la segunda parte la Nacional se pegó un par de grandes sustotes.

Un buen grupo llegó a tirarse la mejenga a la Catedral. Fotos: Mayela López
Un buen grupo llegó a tirarse la mejenga a la Catedral. Fotos: Mayela López

Uno al 69, porque Matarrita se equivocó en la salida y parecía que Kenji Gorré se había escapado, pero para suerte, el caribeño se enredó solo y el tico recuperó.

Y el otro, un tiro de Janga al 80 que por poco sorprende.

Hay que reconocer que se intentó por todo lado, pero con tan pocas ideas y malos pases no se iba a poder. Además que se intentó demasiado con balonazos al área, ante una defensa muy fuerte físicamente.