Franklin Arroyo.10 abril

El exjugador de Saprissa y del Cartaginés Edwin Salazar está a punto de conseguir la victoria en el partido más importante de su vida.

El famoso Sarapiquí ya superó un cáncer muy agresivo en la garganta y solamente le falta derrotar a algunas secuelas de la enfermedad, por eso el triunfo es seguro y su familia está muy feliz por eso.

El exjugador luce mucho mejor, nos envió esta foto y agradeció a todos las muestras de apoyo. Foto: Cortesía.
El exjugador luce mucho mejor, nos envió esta foto y agradeció a todos las muestras de apoyo. Foto: Cortesía.

Ana Salazar, hermana del exfutbolista, contó que el lunes o el martes, no recuerda con exactitud, recibieron los resultados de un tac que le realizaron hace un tiempo atrás y afortunadamente salieron limpios, el cáncer desapareció.

Sarapiquí, aún con dificultad para hablar, le dijo a ella que todo fue “gracias a Dios papá”. Y es que don Edwin siempre se ha caracterizado por su religiosidad y su gran fe.

Don Edwin siempre ha sido una persona de mucha fe. Foto: Cortesía
Don Edwin siempre ha sido una persona de mucha fe. Foto: Cortesía

El exmorado le contestó algunas preguntas a La Teja mediante mensajes de WhatsApp.

“La parte más pesada es la parte emocional, el sentirse inútil, o sea, depender de otras personas, dejar de laborar, no tener ingresos, pasar tanto tiempo en cama, perder 33 kilos (pesaba 86 kilos y esto me llevó hasta 53 kilos).

“Aunque aún me alimento por una sonda en el estómago y respiro por un orificio en la garganta, uno aprende a darle gracias a Dios a cada instante”, Edwin Salazar, exjugador.

“En la parte del tratamiento, lo más pesado fue la quimioterapia y la radioterapia, 33 sesiones de radio en el hospital México”, escribió.

El exjugador nos contó cómo hizo para afrontar una enfermedad tan ruda.

“Le puedo comentar que es una enfermedad que no esperaba tener, por la forma de vida saludable que creía llevar. Lo tomé con tranquilidad y desde un inicio, hace un año, lo puse en manos de Dios, que me iba a disponer a hacer todo lo que me correspondía humanamente, a lo que los médicos me indicaran. Dejando el resto en manos de Dios, creyéndole.

“Una de las cosas extraordinarias ha sido el apoyo primero de mi familia y luego de los amigos, incluidos muchos exfutbolistas, y de tanta gente no conocida que con sus oraciones se identificó.

“Aprende uno a creerle a Dios, teniendo fe y esperanza. Durante todo el proceso conocí a mucha gente que tiene la enfermedad (cáncer). Desde un inicio hubo mucha paz en mí y siempre me mantuve positivo con la mejor actitud”, añadió.

Además, dice que está superagradecido con el hospital de Heredia, el México, con la vida y con Dios.

Siembra y recoge

La forma de ser de Sarapiquí, un hombre humilde, creyente en Dios y trabajador, le permitió tener herramientas para enfrentar mejor a un rival tan duro como lo es el cáncer.

“Por la personalidad y forma de ser de él, hizo muy buenas amistades y pudimos tener el apoyo incondicional y económico de muchas personas, amigos y excompañeros, quienes hicieron que no le faltara nada”, dijo doña Ana.

De esa forma, la familia de Salazar ha podido comprar los medicamentos, que suelen ser carísimos. Además, la dieta ha estado adecuada a lo que le piden y hasta una enfermera ha estado acompañándolo en todo este proceso.

Rudo momento

Sus parientes empezaron a correr por su enfermedad más o menos en mayo del 2020, justo cuando acababan de enterrar a uno de los 15 hermanos, fallecido por una neumonía.

Desde entonces la salud de don Edwin se deterioró, perdió mucho peso y hasta la coloración de la piel se tornó amarilla, pero a partir de diciembre, dice la hermana, esos signos empezaron a revertirse.

Sarapiquí Salazar fue un buen defensa del cuadro morado. Foto: Lente morado
Sarapiquí Salazar fue un buen defensa del cuadro morado. Foto: Lente morado

Por eso la noticia que recibieron a inicios de semana los alegró montones. La familia lo ha tomado como una respuesta a las oraciones y la religiosidad del exdeportista.

“Hemos vivido en una lucha muy dura (otro hermano falleció por cáncer en 2018), pero resaltamos el milagro que se dio con mi hermanito. Gracias al apoyo de tanta gente y a Dios, por supuesto, estamos con esta buena noticia ahora”, mencionó.

Salazar vive en una casa en Heredia y de allí debe trasladarse al hospital San Vicente de Paúl.

“En dos meses los médicos deben tomar decisiones, como si ya reconstruyen la traqueotomía, para quitar la sonda y que se pueda alimentar sin la sonda”, dijo doña Ana.

Pese a que ya superó el cáncer, el tratamiento de quimioterapia y radioterapia fue muy fuerte y precisamente está en ese proceso de recuperación.

“Estamos conscientes que sin él (Dios), los resultados del tac no hubieran sido los mismos, la mano de Dios la hemos visto en todo momento. Somos una familia de Dios, creyente y todo lo pusimos en sus manos”, añadió.

Sarapiquí debutó en la primera división en 1983 con el Cartaginés y el 5 de noviembre del 89 lo hizo con los morados, con quienes jugó 144 partidos por campeonato nacional, marcó dos goles y ganó dos títulos. En Concacaf tuvo 13 apariciones. El exmorado tiene tres hijos.