Un Jeep Willys que guarda un gran valor sentimental y, además, un enorme gasto económico. Esa es la historia de don Luis Eduardo Alfaro, quien tiene en su carro un tesoro invaluable.
Un CJ-3 de 1954 es el carro del este vecino de Sarchí, quien habló con La Teja para contar la historia de su vehículo y cómo llegó a ser su dueño.
“Yo estuve buscando desde joven y en Palmares vi el carro de un señor y se lo compré en 750 mil colones. Me lo traje, pero comenzó con problemas, ya que estaba muy demacrada la carrocería; la tuve que hacer nueva. Sin embargo, el que me hizo ese trabajo se murió a los días”, contó.
Además de ese gasto, don Luis reveló que lo más preocupante fueron los primeros arreglos que tuvo que hacerle al vehículo.
“Ahora me tocaba lo más preocupante, que era el tema del motor. El carro venía con un motorcillo, pero con ayuda de mi tío, y hablando con otro mecánico, gracias a Dios, le cambiamos el motor, pues me dijo que valía la pena hacer el arreglo”, dijo.
Tras estos primeros retoques, al vecino de Sarchí se le presentó otro problema: tenía que arreglar los papeles para la inscripción del carro.
“En Palmares tenía que conseguir la firma de los papeles para el traspaso y que quedara a mi nombre. Ahí me fui con un abogado a conseguir eso y acabé pagando alrededor de 50 mil colones. Ya con eso el carro quedó a mi nombre”, explicó don Luis, de 67 años.
LEA MÁS: Su carro es una pieza clave para su negocio de software: acá le contamos por qué
Una millonada terminó gastando en su joyita
El vecino de Sarchí contó que entre tantas cosas que debió hacerle al carrito, acabó gastando una auténtica millonada.
“Restaurar mi carro me terminó costando como 15 millones de colones, ya que tuve que hacerle todo nuevo. Eso fue en el 2010, aproximadamente. Yo había comprado el auto un año antes y después fue que empecé a meterle mano a todo eso”, confesó.
A pesar de todos esos arreglos y los millones que se gastó en su Jeep, don Luis Eduardo asegura que su carro no lo tiene tanto para un uso normal o frecuente, sino más bien para otro tipo de actividades.
“Sí lo utilizamos en eventos, ahí es cuando salimos con él, pero ya para ir a un mall o un supermercado no; a veces sí lo sacamos para andar por aquí por Sarchí, pero ya como para ir a un mall o así no, básicamente es más para ir a eventos”.
“Yo ya tengo un carro, por decirlo así, más normal, como para manejarme con mi vida regular”, señaló don Luis.
El negocio de don Luis en el que su carro se roba miradas
En Sarchí está la soda y cafetería Rústica, de la cual él es dueño y ahí el Jeep se roba miradas.
LEA MÁS: Mujer superó la discriminación y los accidentes para andar en su motocicleta y generar admiración
“La gente está enamorada del carro y la gente me pregunta por él. Hace poco fuimos a Alajuela y gente me consulta si no ando con el carro para verlo.
“Aquí la gente me dice que si puedo abrir la cochera para ver el auto, ya que lo tengo en la soda, y ahí lo mantengo”, indicó don Luis.




