Karol Espinoza.Hace 4 días
Marín volvió a jugar en noviembre del 2018, después del segundo tumor. Rafael Pacheco
Marín volvió a jugar en noviembre del 2018, después del segundo tumor. Rafael Pacheco

Erick Marín enfrenta estos días la prueba de salud más difícil de su vida después de que los médicos le encontraron, por tercera ocasión un tumor, esta vez en la parte superior de la ingle.

Antes, en el 2017, lo tuvo en un testículo y el año pasado en el pecho. En esta ocasión, según su familia, los médicos le han dicho que será el proceso será más complicado que los dos anteriores.

“Es el más duro, el más delicado. El doctor nos dijo que este proceso iba a ser muy duro porque él iba a estar sin defensas, sin nada y que así como podía salir adelante, también se podía morir”, señaló Cristina Calderón, la madre del jugador.

Calderón y sus otros dos hijos, Hazel y Miguel, estuvieron este martes en el Estadio Nacional en la conferencia de prensa que organizaron Saprissa y Alajuelense, para presentar el Clásico sin Colores, una mejenga que ambos clubes pensaron para apoyar al jugador.

Estos clubes que se enfrentarán el domingo 7 de julio, a las 11 a. m. en La Joyita y acordaron que donarán mil colones por cada entrada vendida al futbolista.

Ese día aprovechamos para hablar con doña Cristina para saber cómo está su hijo.

"En este momento se encuentra bien, está estable. A él lo tienen en un cuarto aislado y van a empezar a recolectar lo que es la célula madre, por lo que este viernes o sábado, dependiendo de cómo salga, le empiezan a poner la quimio.

“Esta recibiendo muy poquita quimio para alborotarle la médula para la recolección y de ahí, hasta que recolecten todo. Los doctores analizarán sin deben ponerle la quimio más brava”, contó.

Calderón señaló que al sacarle las células madre, Marín va a quedar casi como un niño, sin fuerzas ni defensas, porque la quimio que le van a poner le va a matar casi todo en el organismo.

De hecho, este proceso se hace cuando se requieren poner dosis más altas de quimioterapia.

Cristina Calderón es la mamá de Erick Marín. Foto Karol Espinoza
Cristina Calderón es la mamá de Erick Marín. Foto Karol Espinoza

“Entonces a él, cuando le pongan esa quimio, le hacen el primer trasplante, serán tres con la misma médula que le sacan. Si sale bien, lo mandan a la casa durante cuatro días y regresa al hospital, para que le hagan el segundo trasplante, de nuevo va cuatro días a la casa y para el tercero lo dejarán en el hospital para ver cómo evoluciona”, agregó Calderón.

Calderón cuenta que, pese a todo esto, Erick está bien, siempre con su particular sonrisa y afirmando que él no tiene nada, que le van a limpiar el estómago y que con la fe en Dios y la Virgen de los Ángeles va a salir adelante.

Actualmente nadie lo puede visitar en el hospital porque el defensa permanece aislado, así que la familia no lo ve desde el jueves pasado, sin embargo, lo llaman por celular o hacen videollamadas para estar en contacto.

“Él puede contestar siempre y cuando no esté muy drogado por los medicamentos. Sí podemos ir al hospital a verlo una hora, solo una persona, pero el doctor nos recomendó que si era posible, era mil veces mejor que esperáramos (y no fuéramos), entonces hemos respetado mucho eso”, explicó la ama de casa.

¿Qué es?
Según el sitio www.cancer.org, en un trasplante de células madre, los médicos pueden administrar quimioterapia de dosis más altas porque el paciente después recibe un trasplante de células madre, productoras de sangre para restaurar la médula ósea.

Si para Erick es duro lo que vive, igual para doña Cristina, quien dice que es muy difícil ver a su hijo por tercera vez con esta enfermedad, especialmente, porque pensaron que el cáncer había desaparecido.

“Ya es de más cuidado, de más peligro, como dice uno, ya está en manos de Dios, quien será el que se encarga y será su voluntad, porque uno no puede hacer nada”, añadió.

Marín lucha contra el cáncer por tercera ocasión. José Cordero.
Marín lucha contra el cáncer por tercera ocasión. José Cordero.

Calderón está muy agradecida, lo mismo que el defensa, por el gesto de Alajuelense y Saprissa de organizar un clásico por Erick.

“Yo le dije (a Erick) que tiene que recuperarse, que cuando salga de esto va a pasar mucho tiempo para que vuelva a jugar fútbol y de no ser así que debe quedarse tranquilo porque es la voluntad de Dios”, indicó esta vecina de Pavas.

La Federación de Fútbol ya les echó una manita dándoles dinero y ahora esta ayuda que recibirán con el clásico les ayudará mucho, especialmente porque Marín es el encargado de mantener a sus papás.

"Él ve por nosotros, ya que mi esposo no puede trabajar y lo van a operar de las rodillas por un desgaste, así que uno se preocupa porque tenemos que ver cómo hacemos. Dependemos de Erick totalmente, yo soy ama de casa y lo poquito que me regalan, me sirve para pagar los pasajes al hospital.

“Cuando puedo ir al hospital, yo me voy desde las siete de la mañana y regreso a las seis de la tarde, a veces pasan horas y horas y no como, lo único que tomo es café”, finalizó Calderón.