Keyla Bustos Jara es una joven que tiene en su Honda de 1993 una historia muy particular debido a todo el dolor que le trajo consigo la muerte de su padre.
La vecina de San Pablo de Heredia le relató a La Teja cómo fue que su papá falleció en un accidente.
“La historia comienza con la muerte de mi papá un 31 de octubre del 2013. Cabe recalcar que el culpable de la muerte de mi papá fue un señor cuyas capacidades para trabajar eran obligatorias, ya que era padre de familia en una edad ya avanzada y el único sostén de la misma".
El fallecimiento de su padre acabó en un largo y tedioso juicio que duró mucho tiempo para resolverse.
“Al inicio del juicio, el dueño de la empresa transportista no quería poner la póliza a responder, ya que la tenía en uso en ese momento. El señor que manejaba el tráiler del accidente llegó a pedirnos perdón a mis hermanos y a mí. Nos explicó que él era el único sostén de la familia y, dada su situación, era imposible que nos pudiera siquiera pagar. Por lo tanto, la opción era ir a la cárcel.
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“Tanto fiscales como personas del Poder Judicial necesitaban ver qué se hacía, ya que el dueño de la empresa no quería hacerse responsable, hasta que topamos con una fiscal demasiado cargada y ella giró todo el entorno del juicio.
“Declaró culpable a la empresa por mantener laborando a un señor cuyas capacidades no cumplían para manejar un tráiler, ya que el mismo señor que mató a mi papá le había cortado la pierna a otra persona, en otro accidente; por ende, esa póliza se estaba utilizando con ella”, explicó Keyla, de 27 años, y quien vio fallecer a su padre con apenas 15 años.
El giro radical que hizo que Keyla pudiera obtener su chuzo
“Después de tres años, un día nos llamó un bufet de abogados y el caso fue avanzando, aunque fue lento. En un punto el señor se aburrió y de un pronto a otro usó la póliza. Hace dos años nos dieron dinero por la muerte de mi padre y con eso compré mi carro, que es como una herencia de mi papá”, explicó Keyla.
El auto lo compró en el 2024 y es un Honda EG SI de 1993 que adquirió en Cartago y lo conserva como un verdadero tesoro por todo el esfuerzo que representa.
El viaje más especial en su Honda
Keyla contó sobre una historia que guarda con mucho cariño por la muerte de una amistad, Wálter Andrés Sánchez Castro, quien, tiempo antes de morir en un accidente en Santo Domingo de Heredia, hizo un paseo con ella en las ruedas del Honda.
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“Uno no pensaba que iba a ser un paseo tan especial hasta que pasan las cosas. Un día le dije que fuéramos a dar una vuelta en el carro porque solo lo usaba para el trabajo y le dije que saliéramos por Vara Blanca, Poás y por esos rumbos. Alrededor de un mes después, mi amigo tuvo un accidente en el que se mató por el Inbioparque de Santo Domingo”, relató Keyla.
