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Mundial 2026: dejamos el fútbol por un día y así se vive un juego de los Yankees en Nueva York

Aprovechando un día sin partidos del Mundial 2026 en Nueva York, visitamos el Yankee Stadium para vivir la experiencia de un juego de los Yankees, el equipo de béisbol más icónico de Estados Unidos

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Dicen que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran, por eso en la cobertura del Mundial hay que sacarle el máximo provecho a todos los días en los que no hay partidos ni actividades relacionadas con el torneo.

Y estando en Nueva York hay algo a lo que sí o sí había que hacerle un hueco en la agenda: ir a ver un partido de los Yankees, el equipo de béisbol más famoso del mundo y una de las grandes experiencias deportivas que ofrece esta ciudad mientras se cubre la Copa del Mundo.

Partido de los Yankees
Así se ven los juegos de los Yankees desde las primeras filas. (Ricardo Silesky/Ricardo Silesky)

Todo nos calzó para ir a ver a los Bombarderos del Bronx ante los Rojos de Cincinnati, en un duelo que cerraba una serie de tres partidos entre ambos equipos. Y acá les quiero narrar la experiencia de ir a un juego de pelota en una ciudad que, por estos días, también respira ambiente mundialista.

Lo primero que destaca es la facilidad para que miles de personas lleguen al estadio. Para que se dé una idea, al Yankee Stadium le caben más de 46 mil aficionados. Y realmente llegar junto a tantísima gente se siente fácil, pues solamente hay que tomar un metro desde el centro de Nueva York que, en menos de media hora y por solo $3 (poco más de 1.300 colones), lo deja literalmente en la puerta del estadio. Sí, no estoy exagerando: me llamó demasiado la atención que uno sale de la estación del metro y de una vez se topa las puertas del estadio, casi que es bajarse y hacer fila para entrar. Una maravilla.

Partido de los Yankees
Uno sale del metro y de una vez se topa las puertas del estadio. (Ricardo Silesky/Ricardo Silesky)

Sí es bueno llegar con tiempo, porque no vaya a pensar que es como en la Cueva o el Morera, que la gente de seguridad lo medio revisa y para dentro; acá toca pasar controles de verdad, incluso, con detector de metales.

Ya adentro, la primera impresión es quedarse con la boca abierta, porque es un estadio enorme, con demasiadas cosas por ver, facilidades increíbles para moverse y vistas espectaculares del campo desde cualquier sitio. Eso sí, debo decir que es tanta la cantidad de gente que se mueve en los pasillos buscando comprar comida, refrescos o algún artículo en las muchísimas tiendas que hay, que yo me sentí abrumado; uno siente que recupera su espacio personal hasta que se sienta en su asiento.

Antes de llegar al juego hablemos de un par de cosas. Primero, y muy importante, la comida. En el estadio hay más de 130 puestos donde se consiguen refrescos, cerveza, helados, pizzas, pollo y demás. Es curioso porque, pese a ser tantos lugares, viera las señoras filas. Una de dos: o llega temprano y compra antes o le tocará, al menos, perderse una entrada.

Partido de los Yankees
El pollito es de los productos más populares. (Ricardo Silesky/Ricardo Silesky)

Siempre la curiosidad es saber cómo andan los precios. Por ejemplo, un perro caliente cuesta $9 (unos 4 mil colones) y una hamburguesa unos $10 (alrededor de 4.500 colones). Ya si quiere algo más grande, un combo de pollo con papas y refresco vale $25 (poco más de 11 mil colones), pero es muy tuanis porque viene en un platico y en un vaso de los Yankees. Yo me compré una pizza personal —pero de buen tamaño— de pepperoni y un fresco, igual en un vaso muy lindo del equipo que me llevé de recuerdo, y pagué unos $18 (unos 8 mil colones).

Antes de irnos al asiento me faltaba contarles otra cosa: el consumismo. En el estadio hay dos tiendas grandísimas y varios puestos. Uno diría que eso hace que las compras sean fluidas, pero no, es un tumulto. No quiero ni imaginar lo que facturan por día, porque, por ejemplo, la camisa oficial del equipo empieza desde los $150 (unos 68 mil colones), pero hay otras mucho más caras. Hay de todo: camisas, pantalonetas, gorras, peluches, llaveros, tarjetas, vasos... Realmente todo lo que usted se pueda imaginar y más. Fijo encuentra algo que le guste, pero prepare la billetera.

Partido de los Yankees
Así se ve desde el "gallinero", la verdad no está mal, más con buena comidita. (Ricardo Silesky/Ricardo Silesky)

Ya luego de la tienda me fui a buscar mi espacio, que literalmente estaba en el “gallinero”, en lo más alto del estadio, porque compré una de las entradas más baratas, en $56 (unos 25 mil colones). Aunque no me quejo, porque la vista desde todo lado es buena y, al final, uno siente que está metido en el ambiente del juego sin importar la altura.

Del resultado no quiero hablar mucho porque los Yankees perdieron ante los Rojos y se vieron mal, pero uno disfruta de principio a fin el partido. El juego en sí lo atrapa a uno, pero además las dinámicas en pantalla, la música y todo el show que montan hacen que entrada tras entrada el tiempo se pase volando.

Partido de los Yankees
El estadio es enorme, pero aún así se siente el montón de gente. (Ricardo Silesky/Ricardo Silesky)

Yo llegué al Yankee Stadium cerca del mediodía y salí casi a las 5 de la tarde, pero toda la experiencia y el juego de pelota en sí son tan envolventes que sentí como si hubiera estado un par de horas nada más. Y eso también termina siendo parte de esta cobertura del Mundial: no solo correr de estadio en estadio, sino aprovechar los días libres para conocer la cultura deportiva de las ciudades sede. Porque si el fútbol es el idioma universal de esta Copa del Mundo, en Nueva York también hay otro idioma que se habla fuerte: el béisbol.

Ricardo Silesky

Ricardo Silesky

Editor responsable de la sección de deportes de La Teja. Bachiller en Periodismo de la Universidad San Judas Tadeo y bachiller en Filosofía de la Universidad Católica. Con experiencia en manejo de redes sociales y elaboración de notas de nacionales, deportes e internacionales. Labora en Grupo Nación desde el 2013.

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