Panamá le dijo adiós a la Copa del Mundo este martes tras caer 1-0 ante Croacia en otro partido en el que las ganas y el ímpetu no fueron suficientes para sacar algo más.
Los canaleros deberán seguir soportando memes, chotas y las burlas del resto de países de Centroamérica, quienes les seguirán sacando en cara que no han siquiera sumado un punto en un mundial.
Las nuevas normas de FIFA para este Mundial hacen que ni siquiera puedan soñar con un tercer lugar si derrotan a Inglaterra el sábado, por más improbable que eso suene para muchos, aunque en el fútbol nada esté escrito.
El tropezón ante los croatas tuvo un efecto doble, no solo por lo que pasó en el BMO Field en Toronto, sino porque al equipo que podría disputarle el tercer lugar fueron los europeos y, al ganar el duelo particular, quedarán arriba.
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El Mundial de Panamá ha sido digno, valiente, un equipo con ganas y hambre de trascender, pero lamentablemente, para trascender en el fútbol se ocupa un poco más, como definición, manejo de partidos y hasta suerte, lo que sin duda les faltó a los panas.
El primer tiempo fue una sensación similar a lo sucedido con Ghana en el estreno del grupo; el equipo no se dejó impresionar por camisetas, ni ante un subcampeón mundial, hasta pudo abrir el marcador, pero vamos a lo mismo, el fútbol es más que merecer.
El cabezazo de José Luis Rodríguez a la mitad del primer tiempo fue una prueba de eso. El Pumita la pegó al centro del área, solo, y apareció el meta croata, Livakovic, con una atajada descomunal que la mandó al saque de esquina.
La gente en las gradas y los jugadores canaleros se agarraban la cabeza al ver lo que les había sacado el arquero del Dínamo de Zagreb, en un primer tiempo que tenían el balón y eran valientes.
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No podían tampoco relajarse y pensar que todo estaba bajo control, porque con la visión de Luka Modric y las contras croatas se metían en problemas, como sucedió al cierre del primer tiempo con el remate de Martin Baturina, que se fue cerca del área.
Para el segundo tiempo, el gol les cayó muy rápido; apenas a los 54 minutos los europeos se adelantaron con el tanto de Ante Budimir, en una jugada que tuvo la complicidad del meta Orlando Mosquera.
El delantero recibió un centro desde la derecha, la bola cruzó toda el área y el arquero canalero no logró tocar el balón, lo que le dejó la pelota a Budimir para definir a arco vacío.
Aunque el ímpetu panameño no bajó, Croacia ya manejaba mejor el partido; los cambios se vieron mejor, tanto que su anotador fue uno de ellos y más bien perdonaron más adelante.
Luka le robó el balón a Joel Bárcenas, se la puso a Mario Pasalic, pero el atacante no definió bien, intentó bañar a Mosquera, le rechazó el balón y luego la tiró afuera.
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La gran bronca de Panamá y de Thomas Christiansen es que fue un equipo similar al carácter de su entrenador; se le vio muy pasivo en ataque, sin ir más allá, sin imaginación, sin nadie que rompiera la monotonía o sorprendiera con algo diferente... nada de eso.
Los cambios tampoco le sirvieron al hispano danés; hasta metió al morado Tomás Rodríguez a los 88 minutos, pero solo pudo fabricar una jugada de peligro que terminó en falta cerca del área y un tiro libre a las nubes de Michael Murillo.
Panamá se despedirá del Mundial con los británicos; la ilusión ahora es sumar al menos un punto, pero en una jornada en que la selección de los tres leones se juega el primer lugar, difícilmente vaya a ceder posiciones.
Probablemente, los panas deberán aguantarse a ver hasta cuándo van a sumar un punto en un mundial, algo que claramente no es para cualquiera, menos ganar un partido, situación que en países como Costa Rica, México o Estados Unidos conocen bien.


