Nataly Brenes siempre soñó con formar parte del mundo del motociclismo, pero tenía claro que no quería ser una pasajera, sino conducir su propia moto, y lo que comenzó hace nueve años como un sueño que parecía difícil de cumplir terminó convirtiéndose en una pasión que hoy la lleva a recorrer Costa Rica y hasta otros países sobre su Honda Shadow American Classic Edition, modelo 1998.
Nataly, vecina de El Tejar de El Guarco, en Cartago, lleva casi dos años disfrutando de esta motocicleta de 750 centímetros cúbicos que recibió como regalo de aniversario por parte de su esposo.
La moto llegó a su vida después de varias experiencias sobre dos ruedas y de una historia muy especial con su primera motocicleta, una Renegade Commando 250, que logró comprar gracias a su trabajo como pastelera. Según contó, pagó aquella primera moto “a punta de pan”, pues se dedica a la pastelería desde los 16 años.
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Su Honda Shadow, de color negro mate y brillante, tiene varias modificaciones que ha ido incorporando a su gusto, pero no es una moto que tenga solamente para exhibir: la utiliza para movilizarse en sus emprendimientos, hacer mandados y salir de paseo.
Además, forma parte del motoclub Jack Rider MC Costa Rica y es líder nacional de la Confederación Internacional de Mujeres Bikers de Costa Rica, una red que acompaña y apoya a mujeres que desean iniciarse en el motociclismo.
Enamorada
Nataly contó cómo se enamoró de las motos.
“Era un sueño que tenía de niña y hace nueve años mi esposo Marvin me regaló mi primera moto. Siempre que veía gente manejando motos me imaginaba yo subida en una, pero no quería que me llevaran, yo quería conducir mi moto.
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“Mi esposo logró inscribirme en un club; en ese entonces no manejaba ni bicicleta y así me enamoré de las motos. En una casa de Aserrí vi la que sería mi primera moto. Soy pastelera y la compré a pagos, a punta de venta de pan”, recordó.
“Mi vehículo actual fue un regalo por nuestro aniversario de bodas. Cuando cumplimos nueve años de casados, mi esposo me sorprendió con esta belleza. Me fascina; me ha dado mucha paz, porque anteriormente tuve una que me dio muchos problemas.
“Esta moto era de un señor, pero los hijos le pidieron que no manejara más y le buscaron nuevo dueño y así llegó a mi vida. Es la cuarta motocicleta que tengo”, comentó.
Esta joya, del año 98 tiene un motor de 750 cc; inicialmente tenía un parabrisas transparente. También tiene un turpac (baúl o maletero trasero de gran capacidad) y es bien cómoda, bastante grande.
“En ella me gusta pasear con mi hijo o con mi mamá y tiene un batwing, que se conoce como ala de murciélago, que es un tipo de carenado frontal con parabrisas integrado”, destacó.
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Con esta joyita, Nataly hace mandados, va a pasear con su familia y además le sirve para su trabajo. Con ella ha ido fuera de Costa Rica gracias al cargo que tiene en la Confederación Internacional de Mujeres Bikers de Costa Rica.
“Cuando comencé a manejar, sentí una independencia impresionante, puedo ir donde quiera, comprar lo que necesito para mis emprendimientos, esto me ha simplificado mucho la vida y me permite ser una mujer empoderada”, aseguró.




