Por: Redacción .   12 junio
Si don Arturo (derecha) no persigue a Keylor y le explica el recibimiento que les tenía preparado, el hombre se va directo a la habitación. Damián Arroyo
Si don Arturo (derecha) no persigue a Keylor y le explica el recibimiento que les tenía preparado, el hombre se va directo a la habitación. Damián Arroyo

Viendo fotos y videos nos quedamos con la boca abierta por el comportamiento que tuvo Keylor Navas luego de bajarse del bus y entrar al vestíbulo del hotel Hilton de San Petersburgo.

El portero del Real Madrid parece que iba precisado o que cuando está con la Sele no se porta tan tuanis como cuando está con el equipo merengue y ,pese a que el embajador tico en Rusia, don Arturo Fournier, estaba esperando a todo el grupo y llegó y saludó primero a Diego Brenes, director de selecciones nacionales, Navas, que venía detrás, pasó de largo, creyendo seguro que le iban a pedir fotos o quién sabe qué.

El señor le extendió la mano al generaleño y no le quedó otra que dársela , pero igual Keylor siguió caminando y don Arturo iba detrás de él.

Suponemos que cuando le dijo quién era y que le tenían un recibimiento a todo el equipo, a Navitas no le quedó otra que acercarse y frenar su idea de irse directo a la habitación.

Sin embargo, el hombre pasó en otras, ni siquiera probó el pan que repartieron con sal, símbolo del recibimiento ruso, a los que les ofende que alguien bote el pan al suelo, ya que durante las guerras mundiales y las revoluciones, muchos rusos no tenían qué comer y morían de hambre.

Yeltsin Tejeda fue de los futbolistas que
Yeltsin Tejeda fue de los futbolistas que "aguantó" más quedarse en el recibimiento, aunque igual, nunca hubo una despedida formal o agradecimiento de todo el grupo al bonito recibimiento que les prepararon en San Petersburgo. Damián Arroyo.

Para hacer peor la cosa, pese a que el recibimento no había terminado y un grupo cultural seguía tocando música típica y bailando, Keylor apenas pudo se metió al ascensor y con él le siguieron otros jugadores, dejando al embajador y su recibimiento tirado, solo con unos cuantos futbolistas y administrativos.

Aquello dio pena, porque lo menos que podían hacer era dar las gracias y esperar a que la cosa terminara, pero parece que en esta Sele todos hacen lo que quieren y después se extrañan del por qué los malos resultados.