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Ryan Bolaños logró que su papá dejara de lado a Alajuelense y apoye a Saprissa

El papá de Ryan Bolaños dejó de lado su amor por Alajuelense para apadrinar a su único hijo varón

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Familia del defensor del Saprissa, Ryan Bolaños. Cortesía.

El defensor saprissista Ryan Bolaños logró que su papá y algunos vecinos dejen de lado los colores de Alajuelense y sigan los pasos del Sapri.

Su mamá, doña Yoconda Davis, contó que su muchacho se crió entre el calor y buena vibra de Cahuita, en el Caribe Sur, y pasaba sus días entre el rice and beans, el pan bon y el patí, pues su familia es la dueña del Reggae Bar Cahuita, un negocito que le ha permitido a los papás del jugador darle a sus hijos todo lo que necesitan para salir adelante.

“El papá, Wilmar Bolaños, es liguista, pero ahora obviamente apoya a Ryan. Cuando supimos que podía ir a Saprissa nos pusimos felices, su papá también y él se pone la camisa del equipo en donde esté Ryan, porque para nosotros lo más importante es apoyarlo para que logre lo que quiere”, dijo doña Yoconda.

El lateral izquierdo de 23 años llegó a la “S” para la presente campaña y gracias a su buen momento vestido de morado y blanco, fue hasta tomado en cuenta para el microciclo de la selección nacional de cara a la última fecha de la eliminatoria mundialista, que se llevó a cabo en marzo.

Ryan Bolaños, jugador del Saprissa. Twiter.

Bendito entre todas las mujeres

Ryan es el único varón en una familia de 4 hijos. Nació luego de su hermana mayor, Jennell y después llegaron Nyar y Naya. También ya tiene un sobrino llamado Jahtey, que está feliz con su tío futbolista.

Ryan se crió jugando con los chiquillos del barrio y tenía 4 añitos cuando le dijo a su tata que quería jugar bola. Años después, sus papás hicieron todo lo posible por cumplirle el deseo y por eso lo llevaban a Limón, para que probara suerte con la Tromba.

“Llegó a Limón cuando tenía 10 años y era la hermana mayor quien se lo llevaba en bus. Iba dos veces por semana, después de la escuela, porque no podía dejar el estudio.

“Allá le descubrieron sus cualidades como defensa, yo no entendía de eso, porque sabía muy poco de la parte técnica, pero poco a poco me fueron explicando que él era bueno defendiendo dentro de la cancha”, recordó la orgullosa mamá.

“Era una meta que tenía, se sacrificó mucho para conseguirla y gracias a Dios y a su trabajo ahí está y nosotros estamos con él al cien por ciento”.

—  Yoconda Davis, mamá de Ryan Bolaños.

Doña Yoconda contó que luego de su paso por el cuadro caribeño pasó al Cartaginés y el resto es historia.

“Nosotros le hemos ayudado, pero el esfuerzo lo pone él día a día, con su responsabilidad, con el hecho de concentrarse, el hecho de levantarse temprano y poco a poco se fue adaptando para aprender a valerse por sí mismo.

“Llegó a Cartago cuando tenía 18 años. Fue un cambio duro porque era la primera vez que vivía solo, pero ya se la jugaba en las labores de la casa, por lo que eso no le costó. Lo que fue duro para él, era que acá llegaba a la casa y tenía su comidita hecha, pero cuando se fue tuvo que dedicarse por completo a hacer el oficio”, comentó.

La llegada de Ryan al Sapri fue la realización de un sueño que tenía el muchachón.

“Era una meta que tenía, se sacrificó mucho para conseguirla y gracias a Dios y a su trabajo ahí está y nosotros estamos con él al cien por ciento.

“Él está feliz, no es de decirnos muchas cosas, pero está contento por llegar a un equipo como Saprissa y también porque en marzo fue tomado en cuenta para el microciclo de la selección”, destacó.

Familia del defensor del Saprissa, Ryan Bolaños. Cortesía.

Apoyo siempre

Al estar en el Caribe, la familia de Ryan no puede ir constantemente al estuche a ver a su hijo, pero no se pierden un solo juego del Sapri.

“Hemos ido poco por la distancia, pero los vivimos muy intensamente. A mí me da mucho miedo, temo que se lastime, pero guardo mi cordura para no demostrarle mi temor a él y más bien trato de transmitirle confianza.

“Antes de cada partido me llama para decirme que está listo para el juego, yo le doy mi bendición y le deseo lo mejor, ojalá que hasta hiciera un golcito”, relató.

Doña Yoconda aseguró que la familia se organiza para ver el partido en la casa o en el negocio que tienen.

“Yo estoy muy orgullosa de ese chiquillo, por lo que se ha propuesto. Ahora retomó los estudios y está poniéndole para ser bachiller, está estudiando después de los entrenamientos y eso también nos alegra, porque cada día tiene nuevas metas”, manifestó.

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