El exguardameta y exentrenador de porteros de Santos Pablo Camacho vive hoy una realidad muy distinta a la que lo acompañó durante casi 24 años dentro de la institución guapileña.
Desde que el club perdió la licencia para competir en la primera división se quedó sin trabajo y, hasta el momento, continúa sin encontrar una nueva oportunidad en el fútbol nacional.
Camacho, quien defendió el arco santista durante 13 años y luego dedicó una década más como entrenador de porteros ahora se dedica a trabajos de remodelación y pintura para generar ingresos para su familia.
Pablo tiene 48 años, quien jugó en el Santos de 1998 al 2011 y desde entonces laboró como preparador de arqueros, no oculta su dolor por la situación por la que pasó el equipo guapileño, al que considera su “segundo hogar”, y reconoció que la incertidumbre le dejó dudas sobre el manejo del fútbol nacional, aunque mantiene la fe de que pronto llegará una nueva oportunidad.
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Recordemos que el club caribeño perdió su licencia para competir en la máxima categoría, cuando el Comité de Licencias de la Fedefútbol determinó que hubo inconsistencias en el criterio financiero bajo el cual le fue otorgada la licencia como club profesional.
Tome nota. Si usted es de Heredia y le gustaría contar con los servicios de Pablo Camacho, le puede escribir al 7241-2958.
Días difíciles
- ¿Cómo se encuentra actualmente y a qué se dedica?
En este momento no tengo trabajo. Gracias a Dios, cuando era joven aprendí todo lo que es pintar y remodelar casas, pero eso lo hacía cuando era portero o entrenador de porteros y tenía un tiempo libre.
Mi papá y otras personas me enseñaron y ahorita estoy viviendo gracias a eso, pegando pisos de cerámica, pintando y haciendo otras tareas de mantenimiento de casas.
Vivo en San Isidro de Heredia y le ayudo a alguna persona que me contacta y me dice que necesita que le haga un trabajito en su casa.
- ¿Está sin trabajo desde que quedó fuera del Santos?
Cuando se notificó que el equipo perdió la licencia, al cuerpo técnico y personal administrativo nos pidieron un chance, que nos quedáramos un tiempo más, porque en apariencia todo se iba a arreglar.
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Así estuvimos unos dos meses, porque mi pasión es el fútbol, pero desgraciadamente nada se dio y cada uno tomó su rumbo. Lamentablemente nos quedaron debiendo dos meses de salario, han sido tiempos difíciles.
Sin embargo, pese a lo difícil de todo, mi esposa, Marianella, ha estado ahí para apoyarme y mis hijos también. Mi esposa tiene un salón de belleza y los hijos grandes (Pamela, Steven, Gerardo) han sido muy comprensivos en esto y ahorita vivo con dos hijas pequeñas: Mía y Belén.
- ¿Esta situación cómo lo ha golpeado emocionalmente?
Ha sido muy difícil, realmente ha sido muy difícil porque tengo hijos pequeños y también tengo hijos grandes, a los cuales debo mantener, pero gracias a Dios no ha faltado nada y en el camino me he encontrado gente que nos está ayudando.
Y la verdad es que cuando usted está en el fútbol todo el mundo es su amigo, todo el mundo comparte con uno, pero cuando uno está en una situación así, todo el mundo se esconde.
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Sé de gente que estuvo en el equipo y ahorita conducen para plataformas, trabajan en lo que aparezca y sé de otros que abrieron un proceso por el tema de los salarios, pero no quise hacerlo, por el cariño que le tengo al equipo.
- ¿Le gustaría volver a trabajar como entrenador de porteros?
Claro que me gustaría, a veces un amigo me pide que le ayude con una escuela de fútbol, son unos días a la semana y ahí me gano algo, también.
Hace un tiempo me llamaron de la Federación para ver qué estaba haciendo, pero no me volvieron a llamar. Querían que fuera a trabajar ahí, pero no me han dicho nada. Solo queda esperar, a ver si Dios tiene algo para uno.
- ¿La gente de Santos se volvió a comunicar con usted?
Desde que pasó todo, a varias personas del cuerpo técnico no nos dieron ni las gracias y creo que eso fue una de las cosas que más me dolió, porque tantos años de trabajar en una institución y que de un punto a otro desaparezca y no le den ni las gracias, porque era como mi hogar.
Nos quedaron debiendo plata, de los últimos dos meses y ni nos contactaron para decirnos si nos iban a pagar o cuándo.
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- ¿Usted vio algo irregular en la institución mientras estuvo ahí?
Yo que estuve ahí tantos años me llevé bien con todo el mundo, con la administración y con todos. Yo a veces me preguntaba cómo una institución como el Santos sobrevivía y le agradecía a muchas personas el esfuerzo que hacían para sostener un equipo como de pueblo, de pagar salarios y demás.





