Sergio Alvarado.21 mayo
Chévez es de las figuras jicaraleñas que aporta experiencia y calidad. foto: John Durán
Chévez es de las figuras jicaraleñas que aporta experiencia y calidad. foto: John Durán

El descenso del Municipal Liberia en el 2018 era inevitable, ya que el cuadro pampero finalizó el torneo sumido en la quiebra, sin posibilidad de pagarle a sus jugadores y sin las condiciones elementales para un club de la primera división.

Meses antes se sabía que el cuadro coyote no tenía salvación, la situación era insostenible lo que espantó a muchos de sus jugadores, entre ellos a Walter Chévez, quien salió del club sumamente decepcionado por todo lo que vivió, al punto que quedó resfriado del deporte de sus amores.

“Estaba en un equipo en el que había mucho descontrol y se lo digo a usted y a toda la gente. Yo soy liberiano de corazón, nacido allá, ese es el equipo de mis amores, pero se dieron muchas cosas que llevaron al equipo a lo que es hoy.

“Cuando dejé el equipo mucha gente habló de mí, que por qué me había ido y que no me quise comer esa papa caliente del descenso por así decirlo, pero uno tiene que pensar primero en la sangre, en esta vida primero está Dios y después la familia”, dijo Wálter.

El volante tiene a una familia que alimentar, por lo que le tocó tomar decisiones y se enfrentó a la realidad. Decepcionado colgó los tacos y se fue a trabajar junto a su tata para ganar lo que no le estaba generando el fútbol.

Chévez la pulseó con Liberia recolectando plata en alcancías para ayudar al club hasta que la situación ya era insostenible. Foto: Archivo.
Chévez la pulseó con Liberia recolectando plata en alcancías para ayudar al club hasta que la situación ya era insostenible. Foto: Archivo.

“Estuve retirado por alrededor de dos meses y medio, estaba trabajando en una empresa que produce sábila. Ahí estaba como evaluador, ya que mi papá me ayudó a conseguir un trabajo ahí”, comentó.

Para esa época, Wálter trabajaba también con el técnico Erick Rodríguez (actual asistente de Jeaustin Campos en Jicaral), en el Comité de Deportes de Liberia y como este conocía sobre su paso por el cuadro pampero, le pidió que le diera una nueva oportunidad al fútbol.

“Erick me dijo que había interés de Jicaral en llevarme al equipo, pero la verdad yo no estaba muy convencido, porque salí muy decepcionado de lo que pasó en Liberia, pero cuando escuché todos los detalles sobre el proyecto de Jicaral me convenció”, indicó.

Chévez también jugó en primera división con Alajuelense, Brujas y Orión FC. Ahora que renació su ilusión por el fútbol afirma que Jicaral está totalmente capacitado para llegar a competir a la máxima categoría.

“El fútbol es un gusanillo que a uno nunca los deja, siempre estará en mi vida por más edad que tenga, así sea solo para mejenguear. Todavía tengo mucho por ofrecer y Dios me premió con esto”, indicó el jugador de 33 años.

Actualmente, Wálter se tuvo que alejar de su familia y de su hija, Marisa, ya que tuvo que trasladarse de Liberia a Jicaral, por lo que les toca verlos cada semana o cada quince días, pero el sacrificio que hace por ellas bien lo vale, porque sabe que en un proyecto como el del Jicaral cada mes tiene su pago seguro y trata con gente muy seria.