En el centro de Cervantes de Alvarado, Cartago, hay un puesto que no pasa desapercibido. Entre música, sonrisas y bendiciones, Alexander Pacheco, conocido como Chandy, ofrece sus famosas cajetas y bolsitas de chile jalapeño, productos que él mismo elabora desde hace 16 años.
A sus 53 años, Chandy asegura que toda su vida ha vivido en Cervantes. Desde ese mismo lugar ha construido su sustento, produciendo y vendiendo lo que prepara con sus propias manos. “Venimos a la tierra a trabajar y a tener paz”, repite como filosofía de vida.
Su jornada no solo se trata de vender. Muchas veces regala cajetas con tal de sacar una sonrisa o iniciar una conversación. Para él, el dinero representa el desarrollo de su vida y el cumplimiento de sus responsabilidades, entre ellas el cuidado de sus nueve perros, a quienes considera su familia.
Trabajo, fe y segundas oportunidades
Chandy sostiene que el trabajo honrado es la base del ser humano. “Si quiere plata, tiene que trabajar”, afirma convencido.
Para él, no hay nada duro cuando existe disposición y acción. “La vida es de acción. Si no es de acción, no hace nada”, agrega.
Aunque su punto fijo está en Cervantes, también tiene clientes en Paraíso y Cartago. Sin embargo, su corazón permanece en el lugar donde ha pasado toda su vida.
El vecino también reflexiona sobre la necesidad de más oportunidades laborales, especialmente para personas que han enfrentado problemas de drogas o alcohol y desean levantarse. Considera que la sociedad debe permitir segundas oportunidades sin persecuciones ni señalamientos.
Para Chandy, la segunda oportunidad es simple pero poderosa: seguir viviendo y seguir apreciando cada día.
Nota realizada con ayuda de IA




