Mientras muchos apenas comienzan el día, Scarlett Brenes ya lleva varias horas en movimiento.
LEA MÁS: Don Pablo López cuida un tramo de 80 años donde los “coquitos” y las estopas se niegan a desaparecer
A las 5:30 de la mañana se levanta para preparar a sus hijos, organizar meriendas, dejarlos listos para la escuela y comenzar una nueva jornada en Oasis, una soda familiar que hoy administra con orgullo y mucho esfuerzo, en San Juan de Tibás.
La joven emprendedora, de 30 años, decidió dejar atrás la comodidad de una oficina para regresar a las raíces que la acompañan desde niña y continuar el legado que aprendió de su papá, Manrique Brenes.
Una vida entre emprendimientos
Para Scarlett, emprender no es algo nuevo; ella nos contó que desde los 12 años acompañaba a su papá al mercado, donde aprendió sobre atención al cliente, trabajo duro y sacrificio.
Aunque estudió contabilidad y durante varios años trabajó en oficinas, nunca terminó de sentirse completamente feliz.
“Lo intenté, pero sentía que no era lo mío. Aquí tengo contacto con las personas y eso me gusta mucho”, contó.
Con el paso del tiempo, entendió que su verdadera pasión estaba en los negocios familiares y decidió regresar para asumir un nuevo reto.
Una soda con más de tres décadas de historia
El negocio que hoy administra se llama Oasis y es ampliamente conocido entre los vecinos de la comunidad.
El local tiene más de 30 años de historia y ha pasado por varias generaciones de la familia.
Primero estuvo en manos de su abuela, luego de su mamá y posteriormente fue administrado por otras personas.
Sin embargo, después de la pandemia enfrentó momentos difíciles y estuvo cerca de desaparecer, pero Scarlett decidió volver para darle una nueva oportunidad.
“No fue fácil levantarlo otra vez porque emprender es duro, pero poco a poco hemos ido creciendo”, detalló.
Actualmente, Oasis ofrece desayunos, almuerzos, sándwiches, empanadas, chorreadas y otros platillos preparados de manera artesanal.
La sazón de la abuela sigue siendo el secreto
Aunque Scarlett es quien administra el negocio junto con su hermana, reconoce que una de las figuras más importantes detrás del éxito de Oasis es su abuela.
Muchas de las recetas que se sirven diariamente nacieron en su cocina y continúan preparándose siguiendo sus indicaciones.
La olla de carne de los martes, los almuerzos caseros y las famosas chorreadas forman parte de ese legado culinario que ha pasado de generación en generación.
“Mi abuelita es la del sazón”, dice entre risas.
Ella continúa colaborando en la preparación de varios platillos y supervisando que todo conserve el sabor tradicional que los clientes han aprendido a reconocer durante años.
Todo se prepara fresco
Una de las características que más valoran quienes visitan Oasis es que la mayoría de los productos se elaboran al momento.
Las empanadas, los desayunos y otros platillos se preparan frescos para garantizar calidad y sabor.
Scarlett asegura que su prioridad es que cada cliente reciba comida recién hecha y con ingredientes de calidad.
Para lograrlo, gran parte de los productos frescos provienen del negocio de frutas y verduras de su papá, quien continúa siendo una pieza clave en esta historia familiar.
El reto de emprender siendo mamá
Además del negocio, Scarlett debe atender a sus hijos y encontrar un equilibrio entre la maternidad y el emprendimiento. Reconoce que hay días agotadores, pero también momentos que compensan cada sacrificio.
Escuchar a un cliente decir que disfrutó la comida o que regresará nuevamente es una de las mayores recompensas.
“Cuando alguien llega y le dice a uno que todo estaba delicioso, siente que el esfuerzo valió la pena”, afirmó.
Hoy, Scarlett sigue trabajando para hacer crecer Oasis y fortalecer un negocio que representa mucho más que una fuente de ingresos.
Es una herencia familiar, una tradición construida durante décadas y un sueño que espera seguir transmitiendo a las próximas generaciones.






