Cuando muchas personas ven un animal abandonado y siguen su camino, Gerardina Segura Ortega hace exactamente lo contrario.
Esta vecina de Cervantes de Alvarado, en Cartago, lleva cerca de 18 años dedicada al rescate animal y ha convertido su hogar en un refugio para decenas de perros que fueron abandonados, maltratados o simplemente olvidados.
Actualmente, cuida a más de 40 perros, una labor que requiere esfuerzo, tiempo y recursos económicos que muchas veces son difíciles de conseguir.
“Siempre me han gustado los animales, no solo los perros. Aquí se rescata todo lo que sea. Hasta una lagartija hay que rescatarla”, contó Gerardina.
Su historia comenzó con un bulldog francés que encontró en muy malas condiciones.
“Lo encontré lleno de aceite quemado porque tenía sarna y me dio mucho pesar. Me lo llevé para mi casa y después apareció otro y luego otro. Cuando me di cuenta, ya eran cajas de perros en el portón”, recordó.
Una misión que no conoce descansos
El trabajo de Gerardina va mucho más allá de rescatar animales. Todos los días debe alimentarlos, limpiar sus espacios y procurar que reciban la atención necesaria.
“Les doy de comer a 41 perros. Imagínese que se comen cerca de 60 kilos de alimento por semana”, explicó.
Para cubrir los gastos, vende artículos usados que le donan vecinos y conocidos, además de productos que cosecha en su propiedad.
“Yo vendo cositas de segunda, ropa, ollas, lo que la gente me regale. También vendo guayabas y otras cosas. Todo lo que se pueda para ayudarles a ellos”, comentó.
Aunque reconoce que hay días complicados, nunca ha pensado en abandonar la causa.
“A veces, me dan ganas de llorar porque son muchas responsabilidades, pero ellos dependen de mí y uno sigue adelante”, confesó.
Los animales son parte de su familia
Además de los desafíos económicos, Gerardina ha enfrentado problemas de salud y situaciones difíciles con personas que no entienden su labor.
“Nos han molestado mucho por tener tantos animales, pero uno aprende a seguir adelante”, señaló.
A pesar de todo, asegura que cada esfuerzo vale la pena.
“Ellos son una familia para mí. Yo sé que tengo que levantarme todos los días para atenderlos y eso mismo me da fuerzas para seguir”, afirmó.
Su fe también ha sido fundamental durante los momentos más difíciles.
“Cuando no tengo alimento, digo: ‘Dios proveerá’, y de alguna manera siempre aparece alguien que ayuda”, aseguró.
Quienes deseen colaborar con la labor de Gerardina Segura Ortega pueden hacerlo mediante el número 8333-3257, a nombre de Esmeralda Segura Ortega. Cada aporte contribuye a alimentar y cuidar a los animales que han encontrado en ella una segunda oportunidad.




