Las historias que Sonia Monge le contaba a su familia sobre las antiguas tradiciones cafetaleras inspiraron a su hijo, Mauricio Jiménez, a crear Café Doña Chony, una marca que lleva el apodo de cariño de su mamá.
Jiménez es productor de la zona de Los Santos y lleva cerca de 20 años dedicado al cultivo del café. Hace aproximadamente cuatro años comenzó a tostar su propia producción para venderla bajo una marca familiar.
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“Ella siempre nos contaba las historias de cómo ponían a secar el café en el techo de la casa, cómo lo pelaban en un pilón de madera, como lo hacían antes, y después lo tostaban en una cazuela y un sartén”, recordó.
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Café Doña Chony nació como un homenaje a su mamá
Sonia, de 73 años, creció en un ambiente cafetalero y conoció desde niña las labores de recolección y preparación del grano.
Su hijo explicó que aunque su papá había nacido en una zona donde no se cultivaba café, su mamá conservaba los recuerdos de una tradición que quiso reconocer con el nombre de su emprendimiento.
“Siempre detrás de una marca con el nombre de alguna persona hay una historia, un porqué”, comentó Jiménez.
Sonia continúa viviendo en la zona de Los Santos y, según su hijo, está orgullosa de ser la imagen de Café Doña Chony.
Una familia dedicada a la agricultura
Mauricio es dueño de la finca y cuenta con la colaboración de sus hijos. Su hija mayor se especializó en el tostado del café y también imparte talleres sobre este proceso.
Su esposa participa en las labores de secado, especialmente cuando deben cubrir las camas de café para proteger el grano de la lluvia.
Además, junto con su hijo Johan Jiménez, cultivan fresas en El Cedral, en León Cortés y producen granadilla en algunas temporadas y aguacate.
“Al final, toda la familia termina involucrada. Todos colaboran”, explicó el productor.
Café de altura y procesos especiales
El café se cultiva a unos 1.800 metros sobre el nivel del mar. Entre las variedades que trabaja Jiménez están el catuai, común en la zona de Los Santos, además de una cantidad menor de geisha.
La familia también utiliza distintos métodos de procesamiento. Uno de ellos es el anaeróbico, que consiste en fermentar el grano durante cuatro a seis días en un recipiente sellado. Después, se seca, se pela y se tuesta.
Otro es el proceso natural en el que el café se seca conservando las mieles de la cáscara. Según Jiménez, este método permite obtener una bebida con notas más frutales y un sabor más suave.
Viajan de madrugada para vender su café en Heredia
Aunque Café Doña Chony todavía no se vende en supermercados, la familia comercializa el producto directamente y cuenta con algunos revendedores.
Desde hace cuatro años participa en la Feria Sembradores Unidos en Flores de Heredia, donde ha conseguido clientes habituales que regresan por su café.
Para llegar a la actividad, Jiménez y su familia salen de San Martín de Tarrazú a las 3 a. m. La participación en la feria les ha permitido dar a conocer la marca y ampliar poco a poco su mercado.
El emprendimiento también beneficia a otras familias de la zona, pues durante distintas etapas de la producción se requiere contratar personal temporal.
Así, la iniciativa combina el trabajo agrícola con una tradición familiar que Mauricio decidió reconocer al bautizar su café con el nombre de su mamá.


