Bryan Sánchez, vecino de Cervantes de Cartago, pasó de tener tantas deudas que ni siquiera le daban fiado en la pulpería, a recuperar su casa propia y sostener a su familia con un negocio que nació de una idea tan sencilla como mirar la camisa que llevaba puesta.
El camino estuvo lejos de ser fácil. Bryan tuvo que vender la casa familiar para pagar sus deudas y, cuando intentaba recuperarse de aquel golpe, perdió el trabajo que había tenido durante ocho años. Su esposa, Haydée Ulloa Ramírez, sus dos hijos y la fe en Dios se convirtieron en sus principales razones para seguir adelante.
Una camisa terminó cambiándolo todo
La historia comenzó durante la pandemia de 2020. Bryan tenía trabajo fijo, pero aseguró que las deudas eran el doble de sus ingresos y necesitaba encontrar otra fuente de dinero.
Pensó en vender comida e incluso trabajar de noche, pero ninguna opción terminaba de convencerlo. Un día observó la camisa tipo Columbia que utilizaba como uniforme y se preguntó quién confeccionaba y personalizaba aquellas prendas.
Comenzó comprándolas y pagando por los bordados. Después buscó telas, botones y una persona que pudiera confeccionarlas para reducir costos.
Así nació J&S Textiles y Más, cuyo nombre está relacionado con Josué y Samuel, sus hijos, y al que Bryan también atribuye un significado ligado a Jesús.
Tocó fondo y tuvo que vender su casa
Aunque el emprendimiento daba sus primeros pasos, la situación financiera llegó a un punto insostenible.
Entre finales de 2022 y principios de 2023, Bryan y su esposa decidieron vender su casa para cancelar las deudas.
“Me sentía como el hombre más miserable (...) no pude sostener el patrimonio de mis hijos, decía yo”, al recordar el que fue uno de los momentos más dolorosos de su vida.
Bryan comenzó el 2023 sin vivienda propia y pagando el alquiler. Meses después llegó otra noticia difícil: lo despidieron.
En vez de salir a buscar otro empleo, la pareja decidió apostar completamente por aquel pequeño negocio que hasta entonces había servido como ingreso adicional.
Su esposa y Dios fueron fundamentales
Los primeros meses, dependiendo únicamente del emprendimiento, fueron complicados, pero poco a poco llegaron pedidos y nuevos clientes.
Actualmente, ofrece alrededor de 25 productos textiles, además de trabajos de sublimación y personalización.
Bryan se encarga de buscar clientes, preparar cotizaciones, diseños, pedidos y entregas, mientras Haydée coordina parte de la producción, prepara pedidos y también atiende las responsabilidades de la casa y de sus hijos.
Para él, su esposa ha sido indispensable.
“Es el motor de esto, la que me impulsa, la que me motiva, la que me regaña, la que me felicita”, aseguró.
La otra base de la familia ha sido su fe cristiana. Bryan afirma que las decisiones importantes del negocio las han acompañado con oración.
“Dios ha sido el principal. Sin Él nosotros ahorita no tendríamos esto”, expresó.
Hoy el panorama es muy distinto. Bryan y su familia volvieron a tener casa propia, incluso más grande que aquella que tuvieron que vender, y construyeron en ella un espacio para instalar la tienda.
También recuperó algo que el dinero no compra. Antes pasaba hasta 14 horas diarias lejos de su familia; ahora puede desayunar y almorzar en casa, llevar a sus hijos a estudiar y trabajar al lado de su esposa.
Aquella camisa que Bryan observó en medio de las deudas terminó sembrando una idea. La fe, el trabajo y el esfuerzo en familia hicieron el resto.




