Si usted camina por el Mercado Central de Heredia, tal vez pase frente al Tramo Los Gemelos sin sospechar que ahí no solo se venden frutas y verduras, también se conserva la historia del país.
Detrás del mostrador está Heriberto Sánchez Moreira, un herediano de 62 años que prácticamente creció entre esos pasillos. Desde los ocho o nueve años acompañaba a sus papás al mercado. Lo que empezó como una forma de ayuda familiar terminó convirtiéndose en su forma de ganarse la vida.
Aunque estudió música en la Banda de San José y en la Escuela de Música, e incluso pasó por el colegio Carlos Pascua Zúñiga, como profe, su destino estaba claro: el negocio familiar.
“Tengo más de 50 años de estar aquí y es porque realmente me gusta”, asegura.
Su jornada comienza cuando muchos todavía duermen. A las cuatro de la mañana ya está con el café listo para salir de casa. Hubo tiempos más duros; cuando entraba en la madrugada, iba al Borbón a comprar mercadería y regresaba hasta la noche. Pasaba más tiempo en el mercado que en su propia casa.
Más que su casa
Pero lo que pocos saben es que Heriberto guarda un verdadero tesoro. En su puesto y en su casa colecciona más de 120 fotografías antiguas. Tiene imágenes de Heredia de antaño, de trenes, buses y hasta de la primera carreta que viajó a Puntarenas, cuando todavía no existían ni autobuses ni cazadoras.
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Entre todas esas piezas históricas, hay una que para él vale más que cualquiera: la fotografía de sus papás trabajando en el mercado. Esa imagen no la exhibe en el tramo; la guarda en casa como un recuerdo íntimo de la herencia que hoy mantiene viva.
El Tramo Los Gemelos lleva ese nombre en honor a unos gemelos de su familia, otra señal de que para Heriberto el negocio no es solo trabajo, es tradición y memoria.
Así, mientras atiende a los clientes todos los días, también cuida pequeños pedazos del pasado, escondidos entre las paredes de su puesto en el mercado herediano.








