Silvia Núñez.26 octubre, 2019
El programa lo graba en el set de cocina de la escuela donde estudió, ubicada en barrio Don Bosco, en San José. Cortesía
El programa lo graba en el set de cocina de la escuela donde estudió, ubicada en barrio Don Bosco, en San José. Cortesía

A Miguel Ángel Hernández se le conoce por ser actor y presentador de televisión, pero acaba de revelar otra cualidad: resultó ser bueno para la cuchara. Tanto así que acaba de estrenar su propio programa de cocina llamado “A fuego lento”, que se transmite los sábados a las 2 p.m. por Multimedios.

Hernández creció entre panes y pasteles, pues su familia era la dueña de la famosa Pastelería Italiana de San José (que se mantuvo por más de 60 años en el paseo de los Estudiantes); sin embargo, no fue hasta hace dos años que le dio por meterse de lleno a la cocina.

Este vecino de Curridabat primero quiso dedicarse la actuación, dado que también trae esa vena artística de sus padres. Su papá (Gustavo Hernández Obregón) es cantante de ópera y su mamá (Luigina Grazioso, italiana) es cantante y profesora de música.

En un principio su idea era estudiar gastronomía como un pasatiempo, pero al final se dio cuenta que era tan bueno inventando platillos que ya hasta tiene un catering service y las tablas pasaron a segundo plano.

Conversamos con él sobre esta nueva faceta en su vida.

– ¿Qué es lo que más le gusta: la cocina tradicional, hacer manjares o la pastelería?

Me llama más la atención la pastelería; sin embargo, estudié gastronomía general e internacional en CTS Costa Rica (Escuela Gastronómica Carolina Coronado) porque siento que un cocinero tiene que abarcar varias ramas, como la parte de barismo, coctelería y pastelería.

“Si yo puedo cambiarle la vida a una persona que está pasando por un momento difícil a través de mi trabajo como actor o como cocinero, ese es mi mayor sueldo”, Miguel Ángel Hernández.
Miguel Ángel dice que cuando un platillo no le sale lo cocina y lo vuelve a cocinar hasta que le sepa rico. Cortesía
Miguel Ángel dice que cuando un platillo no le sale lo cocina y lo vuelve a cocinar hasta que le sepa rico. Cortesía

– ¿En qué se diferencia su programa de cocina al resto que ya dan por tele?

En A Fuego lento queremos rescatar muchas ramas de la gastronomía, lo que es salud alimentaria, normas de seguridad en una cocina, la cultura gastronómica, arte y tiene una pizca de humor. No queremos un simple programa de recetas sino que la gente aprenda más allá.

Por ejemplo, la gente se puede preguntar: ¿por qué mi queque no me crece? Y es que en los programas así casi no se ven las normas o las técnicas necesarias y queremos enseñar cómo se hace bien y cómo se hace mal un platillo. Además, la gente no conoce la bioquímica o la reacción de un ingrediente con el contacto con el fuego, con la levadura, con el agua, el azúcar, etc.

– ¿Por ser chef los amigos le pasan pidiendo que les cocine?

Así es. Yo soy como la mamá de todos los compas, así me ven. Soy ese que llega a la casa y les cocina, les pregunto que si ya almorzaron, les doy de comer, los obligo a comer, como la mamá lo hacía con uno. Si alguien llega a mi casa no lo puedo dejar ir sin comer, siempre que va alguien a la casa sale alimentado.

“Parece mentira, pero cuando uno cocina de malhumor le queda amarga la comida, cuando uno cocina con amor y felicidad, la energía también absorbe energía, entonces ahí está el secreto para desarrollar un buen platillo”, Miguel Ángel Hernández.
En febrero de 2016, cuando se estrenó el programa De boca en boca de canal 7, Miguel Ángel fue parte del grupo de presentadores; sin embargo, dejó el espacio a los pocos días. Foto: Jose Díaz
En febrero de 2016, cuando se estrenó el programa De boca en boca de canal 7, Miguel Ángel fue parte del grupo de presentadores; sin embargo, dejó el espacio a los pocos días. Foto: Jose Díaz

– ¿Ahora es más exigente cuando llega a un restaurante?

Vieras que nunca fui exigente con la comida. De niño siempre me comía todo lo que me daban pues vengo de una familia donde me enseñaron a comerme todo lo que hay en el plato, me gustara o no, por un tema de educación.

Pero ahora que ya uno conoce cómo se hacen las cosas sí se vuelve más objetivo. Por ejemplo, si la preparación no me gusta, pero está bien hecha no la voy a devolver; en cambio, si la preparación está mal hecha sí la voy a devolver por un tema de salud alimentaria y lo voy a reclamar porque estoy pagando por el platillo.

– ¿Alguna vez llegó a decir ‘qué feo me quedó esto’?

¡Claro! La cocina es prueba y error, uno siempre tiene que probar recetas y mejorarlas. He quemado ollas, he quemado carnes, porque empezando la carrera obviamente había muchas cosas que no conocía. Pero a raíz de la equivocación investigo y vuelvo a hacer los platillos hasta que me queden bien.

– Si tuviera que hacerle una cena especial al presidente Carlos Alvarado, ¿qué platillo le haría?

Mmm.. le haría algún platillo original, se lo inventaría por ser él.

– ¿Y qué ingredientes tendría?

(Piensa) Tendría que ser alguna carne rellena con una salsa dulce porque me encanta combinar sabores salados con dulces.

– ¿Es de los hombre que fácilmente se les conquista por el estómago?

Yo soy muy chineado y la comida es parte de un chineo, así que si me quieren cocinar no me voy a enojar.

Su mejor platillo Proyecto familiar De todo un poco
Dice que las pastas y las salsas son lo que mejor le quedan, pues desde niño su abuelo, de origen italiano, le enseñó a prepararlas por tradición familiar. Uno de sus proyectos a futuro es montarse un restaurante con su familia, pero todavía no se ha terminado de cocinar. Entre sus pasatiempos están visitar la playa y la montaña. Practica la natación porque las máquinas de gimnasio le aburren y casi no le gusta el cine, prefiere leer e ir al teatro a apoyar a sus colegas.