Diego vio por primera vez a Claudia a los 17 años y se separaron muchos años después, pero ella tuvo que soportar drogas e infidelidades

Por: Erick Quirós 29 noviembre, 2020
Claudia y Diego parecían una familia feliz, pero fue todo lo contrario. Infobae.

Gran parte de la vida de Diego Maradona se puede resumir con un estribillo de la canción “Rumores”, de la mítica banda Billos Caracas Boys, que dice: “Me gusta el whisky, me gusta el tabaco y las buenas mujeres”.

Y es que, aparte del fútbol y las drogas (como ya es conocido), el exfutbolista argentino fue adicto a la compañía de bellas mujeres. Sin embargo, su gran amor siempre será Claudia Villafañe, la madre de sus hijas y la niña de la que se enamoró locamente apenas a los 17 años y quien lo despidió este jueves en el cementerio Bella Vista en Buenos Aires, Argentina, un día después de su muerte debido a un paro cardiorespiratorio.

El sitio Infobae contó que cuando Diego vio por primera vez a Claudia, la atracción fue inmediata.

“Es la mujer de mi vida”, cuentan que dijo el por entonces jugador de Argentinos Juniors.

Y esa muchacha de pelo negro y timidez extrema decidió jugarse por ese jugador de colochos, al que muchos ya veían como en una estrella. Él ya se creía una y sus celos adolescentes y superego poco a poco empezaron a crecer.

En el álbum de fotos de los 15 de Claudia, ella bailaba con un chico invitado y como él no había estado en la fiesta. “Me hizo arrancar la foto”, confesó ella años más tarde. Ese gesto marcaría su relación. Para Claudia no habría “permitidos”.

Maradona pasó a España en el 82 y de ahí a Nápoles, donde todo se descontroló. El reconocimiento, el éxito y la magia se mezclaron con mujeres, drogas y la camorra (mafia).

La vida fue un torbellino y Claudia lo soportaba. “Él siempre vuelve a casa”, decía. Las infidelidades eran pan de cada día. Y la droga también. Le tocaban el timbre a cualquier hora, le llevaban droga, lo invitaban a las mansiones de los jefes de la mafia napolitana y ella sin poder ni chistar.

En medio de todo ese caos, una feliz noticia llegó: Claudia estaba embarazada. Para ellos formar una familia era lo más importante, lo que habían soñado desde su amor adolescente.

Embarazada de Dalma, el sueño parecía cumplido, pero el diablo metió la cola y casi que de inmediato con la noticia, apareció una mujer italiana llamada Cristina Sinagra, quien tuvo un hijo, el 20 de septiembre de 1986, y aseguraba que el padre era Diego Maradona.

La "santa" lo acompaño a rehabilitarse a Cuba pero luego, no pudo más. Infobae.

“No sé por qué nunca me dijo la verdad. Le pregunté muchas veces por Junior y él siempre negó todo”, dijo años más tarde Villafañe.

El exjugador tuvo que aceptar su “metida de patas” y darle el apellido a su hijo, aunque la relación nunca fue tal.

Después de Dalma llegó Gianinna. Y Diego volvió a pedirle a Claudia que fuera su mujer para toda la vida. La acaudalada fiesta de casamiento fue en el Luna Park el 7 de noviembre de 1989. Dicen los medios argentinos que no hubo ni habrá una pachanga más grande.

El 26 de abril de 1991 una noticia paralizó al país: Maradona había sido detenido por posesión de drogas y por más que Claudia intentó ayudarlo, no hubo manera.

Cuando Maradona decidió internarse en Cuba, en el 2000, para rehabilitarse, Claudia lo acompañó. Pero la relación ya estaba quebrada.

Se quedó un tiempo hasta que se fue alejando, hizo las visitas más espaciadas y un día no regresó. Otra vez optó por el silencio o la resignación o simplemente la lealtad porque en ese tiempo Maradona no el perdió tiempo y mantuvo relaciones con una joven llamada Adonay Frutos, una tal Judith y una tal Eileene, entre las conocidas.

Pero un día Claudia dijo basta. El 7 de marzo de 2003 pidió el divorcio. Sin embargo no marcó el fin de la relación. “Mientras lo pueda ayudar, seguiré visitándolo, pero eso no quiere decir que siga enamorada o que quiera volver con él”, dijo.

Parecía un divorcio “civilizado” teniendo en cuenta lo que puede ser el mundo Maradona, pero no. Las reglas que Diego aplicaba en su vida no las aplicaba en la de Claudia.

Ella rearmó su vida sentimental junto a Jorge Taiana. Fiel a su estilo por casi una década lo mantuvo en secreto. Pero un día apareció una portada de revista que cambió todo. A partir de entonces empezó la munición gruesa de Maradona contra su gran amor.

La peor, cuando aseguró que su exsuegro y padre de Claudia lo introdujo en las drogas. No hubo vuelta atrás. No hubo fuego, ni cenizas. No hubo más amor ni lealtad. No hubo nada más.

Después del divorcio, Maradona tuvo un sinfín de mujeres y a la vez muchos problemas.

En 2013 nació Diego Fernando, hijo de Verónica Ojeda, a quien el 10 abandonó una vez que supo que estaba embarazada.

Luego Rocío Oliva con quien estuvo hasta el 2019 y estuvo a punto de casarse, pero a quien también agredía, según video que se hizo viral hace años.

Así, otro montón más en la lista, en la que destaca Wanda Nara, esposa del futbolista Mauro Icardi del PSG.