El joven Antuan Fallas es sin lugar a dudas la sensación en esta tercera temporada de Mira quién baila (MQB), de Teletica, y su popularidad hace recordar a figuras que también vivieron la experiencia de participar en un formato de baile y que terminaron conquistando a un público que quizá no los conocía tan bien.
Tal es el caso del chef Daniel Vargas y el cantante Pedro Capmany, quienes conversaron con La Teja sobre la exposición que puede dar este tipo de programas, la conexión con la gente y lo que significa pasar de ser un participante más a convertirse en una “estrella” en el país.
Aunque ambos tienen experiencias distintas, coinciden en que participar en un espacio de este tipo puede impulsar la popularidad y abrir una puerta para conectar con nuevas audiencias.
Vargas, quien hace diez años participó en Dancing with the Stars (DWTS) y llegó a convertirse en el galán de la tercera temporada, reconoció que la exposición mediática de estos espacios es enorme y que puede representar una oportunidad importante.
“Claro que fue una catapulta bastante fuerte, el nivel de exposición que tiene un programa como este es enorme y eso se debe aprovechar”, comentó el chef al recordar su paso por la televisión.
Por eso, al consultarle qué consejo le daría a Antuan, de 25 años, para manejar la popularidad que está experimentando, Daniel hizo una reflexión basada en su propia experiencia.
“A pesar de ser una competencia, lo más importante es disfrutarlo”, expresó.
El chef también considera que el creador de contenido debe tener claro que no puede pretender caerle bien a todo el mundo, pues eso podría llevarlo a dejar de lado su personalidad.
“Que no intente agradarle a todo mundo porque al final uno pierde la esencia. Cada persona tiene lo suyo y uno va creando su nicho”, le aconsejó.
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Vargas también se refirió al papel de las redes sociales en medio de esa exposición. A su criterio, quienes participan en estos formatos tienen una oportunidad importante de influir en muchas personas, por lo que deberían procurar que sus publicaciones transmitan mensajes positivos.
“Ojalá que todos los participantes las utilicen solo para cosas positivas. Es bueno tener consciencia de que, de una manera u otra, ellos impactan a muchísimas personas. Es infinitamente mejor intentar impactar de manera positiva”, manifestó.
Capmany en la pista
Por su parte, el cantante Pedro Capmany también se refirió a Antuan y no dudó en desearle suerte en la competencia. Eso sí, hizo una comparación entre ambos que deja claro que el baile no era precisamente su mayor fortaleza cuando participó en DWST en la primera temporada en 2014.
“Bueno, creo que la gran diferencia es que él baila un montón y yo no. Sí, lo he visto, lo he visto. Lo siguen. Parece que baila espectacular. Creo que lo está haciendo superbién. Como le digo, se ve que él tiene mucha más pasta de bailarín que la que tenía yo”, expresó.
Sin embargo, la experiencia de Capmany en la televisión también le dejó recuerdos que todavía le sacan una sonrisa. Uno de los más especiales tiene que ver con el cariño que recibió de personas que lo reconocían fuera de los escenarios.
“Para mí fue muy divertido ser, aunque fuera por un par de meses, el muchacho que baila en el supermercado cuando me topaba a las señoras”, recordó.
Ese reconocimiento le permitió acercarse a una audiencia distinta a la que estaba acostumbrado a tener por su carrera musical.
“Fue algo muy positivo estar ahí, porque también me permitió conectar con una audiencia totalmente diferente a la que tal vez yo tenía por el tema de la música”, explicó.
También recordó que el alcance de la televisión le permitió llegar a personas de distintas edades, desde señoras mayores y niños interesados en el formato, quienes por ejemplo, no lo conocían arriba de una tarima.
Un consejo para no perder la esencia
Al igual que Daniel Vargas, Capmany considera que la clave está en mostrarse con naturalidad, sin intentar construir una personalidad para agradarle a los demás.
“Creo que lo importante es seguir siendo uno, mostrarse como uno es, sin poses, sin... como decimos nosotros, sin creérsela. Y eso hace que la gente conecte con uno”, dijo el chef, quien si ganó su temporada y además, terminó ganando mucho más porque hoy está casado con Shirley Álvarez, la presentadora de ese formato.
Por su parte, Pedro también reconoció que participar en estos formatos puede marcar un antes y un después en la carrera de una persona, pero que lo que es realmente importante es entender su dinámica y disfrutar la experiencia, pues la competencia se acaba muy rápido.
Mientras Antuan continúa sumando seguidores y demostrando sus habilidades en la pista, las experiencias de Vargas y Capmany dejan sobre la mesa una reflexión: la popularidad que llega con la televisión puede abrir muchas puertas, pero mantener la autenticidad es parte importante de conectar con el público.


