Nunca antes Diana Sodi estuvo tan satisfecha y orgullosa de sí misma como lo está en la actualidad.
Siete años después de superar un tormentoso pasado marcado por abusos, maltratos, bullying y alcoholismo, que pusieron su vida contra la pared, la puriscaleña vive su sueño.
En diciembre de 2025, Sodi lanzó su carrera musical y, con cuatro piezas al aire, ya comenzó a disfrutar de su gran momento como artista, aunque el camino aún es largo.
Antes de ser cantante, tuvo su propio programa de entrevistas en las redes sociales y probó suerte en el mundo de los concursos de belleza, en los que tuvo bastante éxito.
Uno de sus principales triunfos en certámenes fue en 2003, cuando se coronó Miss Costa Rica Gay; sin embargo, para entonces vivía su vida sin el sentido que tiene hoy.
¿Quién es Diana Sodi?
Soy una persona que hoy en día es feliz, que está realizada porque está cumpliendo su sueño más grande: estar en el medio artístico. Siempre soñé con ser conocida y con tener una carrera musical con propósito. Mi inspiración más grande en la música es Thalía, por eso mi apellido es Sodi. Diana es amor, felicidad, constancia y resiliencia, porque la vida no ha sido fácil para mí.
¿Detrás de Diana quién está?
Nunca los he mezclado. Diana no es un personaje, sino que es parte de mi vida. Duré años siendo trans. En 2003, cuando gané Miss Costa Rica Gay, me iba a operar para hacerme trans hasta que entré en una depresión, al punto del suicidio.
Siempre digo que soy una sobreviviente de problemas de salud mental y del alcoholismo. La gente cree que soy trans, pero a mí no me gustan las etiquetas.
¿Cómo se inicia su carrera artística?
Siempre soñé con ser cantante o actriz, pero me tocó vivir situaciones muy duras porque crecí en la zona rural y en una familia muy humilde.
Tengo un amigo que es músico y le dije que me ayudara a intentarlo como cantante y empezamos a trabajar. Hacía shows drag y las transformistas soñamos con hacer shows con nuestra propia voz.
Entonces comencé a trabajar con él, a llevar clases de canto y me tiré al agua. Mi primera canción se llama “La reina” y la lancé en diciembre del año pasado. Mi proyecto me tiene muy feliz, ilusionada y plena. Ya voy a cumplir un año y no he parado de sacar música y videos ni de tocar puertas, que es lo que toca como artista.
| Presentadora: | Su madrina: | En todo lado: |
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| En el 2020, Diana lanzó Motivaciones divinas, un programa de entrevistas en redes sociales, donde conoció a varias figuras del medio. | La cantante considera a Cristiana Nassar como su madrina. La expresentadora la llevó varias veces a sus programas de televisión. | La música de Diana está en todas las plataformas digitales y uno de sus anhelos es sonar pronto en la radio. |
¿Cómo resume este casi primer año en la música?
Es un sueño hecho realidad. Es ilusión, es alegría, es plenitud… algo que jamás hubiera imaginado lograr. Hace unos años no podía salir de mi casa porque me descomponía por mi ansiedad y depresión, pero Dios me dio una segunda oportunidad y no la estoy desaprovechando. Estoy viviendo esto con mucha madurez y con los pies puestos sobre la tierra.
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¿De quién heredó ese gusto por la música?
De mi papá (el señor falleció en su niñez) y de un tío que es profesor de música. A mi papá le gustaba tocar la guitarra y me la dejó cuando falleció. No sé tocar guitarra, pero es algo que quiero aprender y un amigo me va a enseñar.
¿Qué la caracteriza como cantante?
Me gusta la música que pueden escuchar todas las personas. Las letras de mis canciones son más ligeras, pero me gusta que tengan sentido. Canto pop. Mi última canción es una cumbia, pero es una incursión.
¿Vive solo de la música?
Soy maquillista; hace tiempo que lo soy y, además, trabajo con mi hermano vendiendo productos de salud. También tengo una tienda de ropa virtual, pero en los últimos meses sí, estoy muy enfocada en el tema musical.
¿Quién es su público?
Es curioso porque siempre he sido muy heterosexual y me gusta llegarle bastante a ese público, porque no quiero que haya una bandera en mi carrera. Conecto mucho con ese tipo de público. También he comenzado a sentir mucho apoyo de la gente de la comunidad (LGBTIQ) gracias a las oportunidades que me han dado algunas discotecas de presentarme en sus escenarios.
Ahora habló del tema de la depresión, el suicidio y de su duro pasado, ¿qué pasó?
Sufrí mucho de bullying, maltratos y abusos. Crecí sintiéndome como el patito feo y eso me llevó a tomar caminos equivocados. A los 16 años me fui de mi casa y comencé a andar con cierto tipo de personas sin ninguna guía, porque fui un niño rebelde. Empecé a tomar licor a los 27 años y me metí en ese vicio; gracias a Dios fue solo eso. Mi vida no tenía un norte. Cuando me di cuenta, estaba metida en una vida de excesos en la que solo tomaba alcohol. Comencé a sufrir crisis de pánico y eso fue horroroso. Tenía ansiedad, depresión y pensaba en el suicidio.
Si el infierno existe, yo lo conocí. Empecé con terapias y hace siete años, sin medicamentos, salí adelante. Hasta cierto punto, fue Diana la que me salvó porque con ella comencé a vivir esta ilusión (de ser artista).
¿A qué aspira como cantante?
A seguir trabajando y ojalá en mi país la gente me conozca más y que sepa cómo llegué hasta aquí. Soy un ser humano que busca ser feliz. Sueño con pasar las fronteras y que mi música llegue a escala internacional.
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