En una entrevista con Teletica.com, Édgar Silva se refirió sin rodeos a las comparaciones que han surgido desde que asumió nuevos retos en televisión, sobre todo tras la salida de Ignacio Santos, una figura que marcó época en el canal.
Lejos de incomodarse, Silva más bien aprovechó para explicar cómo ha construido su carrera y por qué no piensa cambiar su esencia. Contó que desde el inicio tomó la decisión de ser lo más transparente posible frente a cámaras, incluso si eso implicaba salirse del molde tradicional de la televisión.
“Tomé el riesgo de ser el Édgar más transparente que yo podía ser. Me permití reírme, entristecerme y enojarme como Édgar”, dijo, dejando claro que su estilo no es casualidad, sino una apuesta consciente por conectar con la gente desde lo real.
Esa cercanía también se refleja en su forma de comunicar. Para él, hablarle a la audiencia de manera simple y directa es clave para generar confianza.
“En Costa Rica los carros no ‘colisionan’, los carros chocan. Si la gente te entiende, te cree, y si te cree, confía”, explicó.
Sobre el tema que muchos comentan, fue claro y sin vueltas, reconoció que entiende perfectamente a quienes dicen que extrañan a Ignacio, pero dejó claro que no va a intentar ocupar ese espacio copiando a nadie.
“Es absolutamente comprensible que digan ‘me hace falta Ignacio’, pero yo no me voy a sentar en esa silla pretendiendo ser él. No lo esperen, porque no lo voy a ser”, afirmó.
Más bien, insiste en que su camino es otro y que su apuesta es construir desde su propia identidad.
“El Édgar que se va a sentar en esa silla es Édgar. Yo no quiero ser mi antecesor”, sentenció.
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Todo esto se da en un contexto importante, ya que Ignacio Santos dejó Teletica en febrero del 2026, tras un acuerdo mutuo con la televisora que marcó su retiro general del canal y también su salida de la décima temporada de ¿Quién quiere ser millonario? Desde entonces, cada movimiento en pantalla ha sido inevitablemente comparado.
Sin embargo, Silva parece tenerlo claro: no está para llenar zapatos ajenos, sino para caminar con los propios.


