Farándula

Ignacio Santos da sus conclusiones a las puertas del final de ¿Quién quiere ser millonario?

Este martes finaliza una temporada más del programa de Teletica

El programa ¿Quién quiere ser millonario? llega a su fin este martes, después de 33 semanas en las que se vieron metidas de patas, personajes inolvidables y muchos nuevos papudos.

Don Ignacio Santos vivió cada uno de esos momentos en primera fila y, aunque su labor era la de preguntar, no niega en que algunos momentos sugirió a los participantes tomar la mejor decisión, además dice que trataba de que se sintieran lo más cómodos posible.

- ¿Cuál es la sensación que tiene al estar a las puertas del final de la temporada?

La principal sensación es de una gran satisfacción mía y de todo el equipo formidable que hay, a pesar del desafío de hacer un programa sin público, que era hasta un comodín en las temporadas anteriores, en esta tuvimos el reto de mantener el interés del televidente en un programa en el que había dos personas, una frente a la otra.

- ¿Qué hicieron para lograrlo?

Hubo varias claves, la primera fue una selección muy cuidadosa de los participantes para que fueran las personas que nos ayudaran a que cada programa fuera un éxito. Después el conjunto de preguntas, para que fueran de temas diversos y curiosos, que tal vez muchos no sabían, yo mismo aprendía cuatro o cinco cosas cada martes. El equipo que juntamos fue muy bueno y con mucha capacidad de trabajar en conjunto.

- Muchos de esos participantes fueron un vacilón, ¿siente que la pegaron en la selección?

Así es, yo pienso que cualquiera tiene algo interesante qué contar, pero hay que crear las condiciones para que lo hagan. La fase de selección fue muy buena, tuvimos unos cien participantes con conocimientos, con ganas de hacer un buen programa y divertirse. Lo más difícil fue crear las condiciones para que se sintieran en confianza, porque es claro que muchos nunca habían estado en un set de televisión, y pudieran vencer los nervios y sentirse bien.

- Los participantes dijeron que estar frente a usted era un reto, ¿cómo hacía para que su sola presencia no los apantallara?

Bueno, primero era gente con mucha personalidad. Si aceptaron estar en un programa donde el principal personaje es usted, para poner a prueba sus conocimientos, en un set de televisión, eso dice mucho de que eran estructurados, que confiaban en ellos y tenían autocontrol.

Cada persona llegaba por lo menos dos horas antes y la producción les enseñaba el set y les daba recomendaciones, yo con cada participante me ponía a hablar por lo menos unos 20 minutos antes de iniciar para que se sintieran cómodos, pero yo les reconozco la gran personalidad que tienen, porque no es cualquiera el que se anima a ir a un programa que van a ver cientos de miles de personas y que pueden quedar hasta mal.

- ¿Qué les recomendaba usted?

Mantener la calma y pensar con ecuanimidad, que es todo un esfuerzo, a algunos les ganaron los nervios y lamentablemente no avanzaron. Sí creo que algunas de las personas que no llegaron ni a la pregunta cinco les pasó eso (se pusieron nerviosos), porque tenían un gran conocimiento y potencial para hacerlo.

-¿Se consideraba un comodín más?

No, había tres y uno que entraba después, yo lo que hacía era tratar de hacerlos sentir cómodos.

- Muchos de los participantes dijeron que había que saber leerlo a usted antes de contestar...

Vieras que eso es bastante complicado. Yo trato de ser muy cuidadoso, a veces podía ayudar si alguien tenía dudas y no era la respuesta correcta la que estaba manejando, yo lo que hacía era recordarle que tenía comodines, debía ser un canalla si tenía la respuesta correcta y yo le sugería otra cosa, jamás haría eso. Intentaba que razonaran con mayor tranquilidad, recuerden que el programa dura más de una hora al grabarse y no se veía tanta conversación.

Se hizo en un momento complicado, uno de los peores momentos de la pandemia lo vivimos en medio programa y eso influía, en este año y medio he tenido horarios de 12 horas de trabajo, también el reto de no tener público. Es un formato ganador y exitoso en muchos países del mundo, pero solo eso no bastaba había que jugarlo de buena manera.

- ¿Cree que el programa es una muestra de que todavía hay gente que le gusta leer y prepararse?

Sí, eso es de lo más importante, porque el programa lo que hace es premiar, destacar y privilegiar el conocimiento, que da el mensaje de que estudiar y leer vale la pena, no solo por el dinero sino para tener una personalidad más completa y plena.

-¿Cuál personaje lo impactó?

Con todos realmente la pasé muy bien, aunque no pasaran de la quinta pregunta, porque sé que todos pasaron buenas experiencias y yo también. Hubo programas muy emocionantes y divertidos de hacer, como el de doña Inés (Trejos, ganadora de los 30 millones), el de Max Barberena y el último con don Manuel Fresno.

- ¿El programa termina porque finaliza el año?

Teníamos que terminar hace dos meses, pero por los niveles de rating más bien se alargó, pasó de 26 a 33 programas, porque la audiencia fue entre 19 y 20 puntos que es un éxito formidable, compitiendo en muchas semanas contra el fútbol.

- ¿Seguirá el próximo año?

No sé, trato de no hacer planes a tan largo plazo.

Erick Quirós

Periodista de espectáculos con experiencia en coberturas deportivas. Trabaja en Grupo Nación desde el 2013.

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