En seis días, Jafet Jerez y su equipo hicieron la cantidad de pupusas que normalmente venden en dos meses. Ese es, quizás, el dato que mejor resume lo que ocurrió este fin de semana en Las Pupusas de Jafet.
La exparticipante de Nace una estrella lanzó la “Pupusatón” prácticamente cuando sentía que ya no tenía más opciones para salvar sus dos negocios de la quiebra. Lo hizo en un momento de desesperación, después de meses de luchar contra las deudas y con el temor real de no poder pagar ni siquiera la próxima quincena.
Lo que recibió a cambio fue una avalancha de clientes que jamás imaginó.
La meta que tenía en mente ya parecía bastante grande: necesitaba vender unas 2.000 pupusas para conseguir un respiro. Sin embargo, esa cifra fue superada ampliamente, pues, según explicó, llegaron a vender en promedio 1.000 pupusas por día.
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Y para una emprendedora que hace apenas unos días sentía que estaba a punto de perderlo todo, esas ventas significaron mucho más que dinero.
“Cuando hice ese video (hace una semana) estaba prácticamente dada por vencida. Me estaba ahogando y ya estaba así en lo profundo. Y de ahí ellos (los clientes) me agarraron de la mano y me han sacado”, expresó.
Jafet contó que la situación económica de sus negocios llevaba meses complicándose. Había llegado a sacar todos sus ahorros y confesó que ya ni siquiera tenía dinero para su propia casa.
“De verdad yo estaba desesperada”, recordó.
Por sus empleadas
Pero su mayor preocupación no era solamente ella. Detrás de sus dos locales hay trabajadoras y familias que dependen de esos empleos.
Actualmente son siete colaboradoras, aunque en algún momento llegó a tener 11, por eso sabía que si los negocios cerraran, ellas también quedarían en una situación muy complicada.
“Yo puedo sostenerme con cantar, puedo moverme, buscar trabajo en algún lugar. Tengo amigos a los que les puedo pedir trabajo. Puedo trabajar en producción. Yo tenía opciones. Mis chicas no tenían opciones”, explicó.
La situación la llevó incluso a tener que reducir personal, una de las decisiones más dolorosas que le ha tocado tomar como jefa.
“Tener que decidir quién se iba fue horrible. Yo lloraba”, confesó.
A todo esto se sumaban las obligaciones propias de mantener un negocio: salarios, cargas sociales, pagar la Caja, Hacienda, patentes, servicios, alquileres e insumos.
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Jafet explicó que durante meses las ventas no fueron suficientes para cubrir semejante cantidad de gastos y que llegó a sentirse como si estuviera tratando de nadar cargando varios ladrillos.
Por eso hizo aquel video pidiendo ayuda. No tenía una campaña millonaria ni un plan perfecto. Tenía una necesidad urgente y la esperanza de que sus clientes respondieran.
Y respondieron mucho más de lo que esperaba.
Días llenos de amor
Desde el primer día hubo clientes haciendo fila y esperando durante largos períodos para recibir sus pedidos. Jafet contó que algunas personas tuvieron que esperar hasta una hora y media, pero aún así permanecieron ahí y, en muchos casos, se fueron agradecidas y felices con su pupusa en mano.
“Nosotras no estábamos preparadas para recibir tanto amor”, reconoció.
El trabajo fue brutal. Aunque la “Pupusatón” se planteó para tres días, terminaron acumulando seis jornadas larguísimas. Jafet estuvo desde temprano comprando ingredientes, cargando productos, resolviendo faltantes, haciendo publicidad y hasta metiéndose a la plancha.
“Yo iba, compraba, les daba, me metía a la plancha y ellas, pobrecitas, en la cocina tratando de sacar los pedidos y cocinar a la vez”, contó.
El cansancio fue tanto que este lunes decidió cerrar temporalmente los dos locales para poder limpiar, reabastecerse y recuperar fuerzas.
Pero esta vez la palabra “cerrado” no tiene el mismo significado que hace unos días.
Ahora cerraron porque vendieron tanto que necesitaban un respiro.
“Si abríamos hoy íbamos a dar un servicio mediocre y no es lo que queremos”, explicó.
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No hay cierre a la vista
La buena noticia es que, por ahora, Jafet no piensa cerrar sus dos negocios.
Aunque reconoce que la situación financiera todavía es delicada y que las deudas siguen siendo importantes, el dinero generado durante la Pupusatón le dio el oxígeno que necesitaba para reorganizarse.
“Yo por lo menos ahorita no veo en el horizonte un cierre”, afirmó.
Eso sí, no quiere cantar victoria antes de tiempo, ya que está consciente de que ahora las ventas deberán mantenerse para poder salir completamente del hueco.
Incluso, contó que hay personas que se ofrecieron a ayudarla a revisar las finanzas, la parte contable, el mercadeo y el funcionamiento interno de sus negocios para buscar soluciones que le permitan hacerlos sostenibles.
“No se imaginan. Cada granito de arena hizo un océano enorme de amor que nos salvó”, manifestó.
Jafet sabe que todavía tiene cuentas que pagar y mucho trabajo por delante, pero después de meses sintiendo que se hundía, por primera vez dice que respira con algo de tranquilidad.
“Yo siento que me estaba jalando el remolino y ellos me jalaron afuera. El remolino sigue estando ahí. Yo estoy nadando todavía con fuerza, pero ya no está a punto de tragarme”, explicó.






