La chef y presentadora Jill Paer vivió un momento bastante incómodo y hasta molesto tras parquear su carro en una calle de Rohrmoser, sin imaginar que terminaría con una multa.
Según contó, todo ocurrió cuando llevó a su papá a una cita odontológica en el bulevar de Rohrmoser y como no encontró espacio dentro del local, decidió estacionar en la calle, algo que asegura ha hecho durante años sin problema.
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Sin embargo, esta vez notó una demarcación nueva y un rótulo que no le resultó claro. Y eso que contó que tiene 50 años viviendo en la misma zona.
“Estacioné en la calle cerca a la entrada (del local) como he hecho muchas veces. Noté que había algo nuevo... una demarcación señalando espacios de estacionamiento. Toda la vida la regla ha sido que si hay pintura blanca a la orilla de la calle, uno puede estacionar sin problema. Si está pintada de amarillo, no se puede. Pues noto un rótulo cercano que dice E. Iba muy concentrada en llegar a la cita y a cuidar a mi papá que está con problemas de la vista”, explicó.
Tras salir de la cita, dos horas después, se llevó la sorpresa: una boleta en el parabrisas por 9600 colones por no haber pagado.
“¿Pagado? ¿Pagado qué?”, recordó que pensó en ese momento, confundida.
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No se quedó con la duda
Al consultar con personas cercanas al sitio, fue que entendió que ahora en la zona funciona un sistema de parquímetros, algo con lo que no estaba familiarizada.
Paer asegura que no tuvo intención de incumplir ninguna norma, sino que se trató de falta de información.
“Si me hubieran explicado o informado, hubiera cumplido o buscado otro lugar”, afirmó.
La presentadora indicó que apelará la multa, pues considera que la señalización es insuficiente y poco clara, especialmente para personas que no están acostumbradas a este tipo de sistemas.
“Voy a apelar esta multa que siento como injusta. De ahora en adelante entiendo como es, más o menos, pero sentí que la explicación era inexistente, la rotulación inadecuada y tener que buscar esas columnas llamadas parquímetros, donde no es de conocimiento común cómo usarlos, no está bien especialmente para personas de la vieja escuela como yo”, dijo.
“Definitivamente fue una experiencia ‘anti Qué Rico’”, concluyó.



