El juicio entre el creador de contenido Diego Bravo, la maquillista María José “Majo” Ulate y el presentador Mauricio Hoffmann entró este jueves 5 de noviembre en una etapa clave, pues la parte querellante solicitó a los jueces imponerle la pena máxima al youtuber por los delitos que se le atribuyen.
Durante sus conclusiones, el abogado Rafael Ángel Rodríguez pidió al Tribunal que Bravo reciba la sanción máxima por un total de 15 delitos: siete de injurias contra Hoffmann y ocho de difamación contra Ulate, según detalló durante su exposición.
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El representante legal argumentó que el creador de contenido tuvo la posibilidad de detener las publicaciones y señalamientos contra Ulate cuando se le notificó en una primera instancia, pero, según su versión, no lo hizo y continuó con ese comportamiento llamando a su representada por medio de apodos en sus videos.
Por esa razón, pidió que no se le impusiera una sanción mínima, sino la pena máxima contemplada para los delitos que se le atribuyen.
En cuanto a la sanción económica, el abogado mencionó una solicitud de 160 días multa por cada delito y también pidió que Bravo asuma las costas de la querella. Según detalló, el que sus defendidos sean figuras públicas no significa que se les pueda dañar el honor.
Rodríguez también defendió que la libertad de expresión tiene límites cuando se trata de afectar la dignidad de otras personas.
“La libertad de expresión permite hablar de los demás, pero no da derecho a deshonrarlos”, fue la frase con la que el abogado cerró sus conclusiones ante los jueces.
Ahora le tocará el turno al otro abogado de la parte demandante emitir sus conclusiones sobre la acción civil resarcitoria, que hace referencia al monto que pedirá la pareja a Bravo de ser declarado culpable.



