Kimberly Soto, recordada por muchos por su participación en Guerreros junto a su esposo Ryan Weiss, abrió su corazón como pocas veces y reveló el difícil padecimiento emocional que enfrenta desde hace varios años y que, incluso, la llevó a desaparecer por completo de redes sociales durante una larga temporada.
La modelo y entrenadora física contó que padece depresión desde el 2021 y que, aunque había logrado estabilizarse con tratamiento médico, tomó una decisión que terminó afectándola profundamente.
“Hace como un año y cuatro meses que me desaparecí muchísimo en redes sociales y realmente nunca les he explicado el por qué, a pesar de que me lo preguntan tanto”, confesó.
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Kimberly explicó que durante dos años tomó medicamentos diariamente y llegó a sentirse tan bien que creyó que ya no necesitaba seguir con el tratamiento.
“Pensé lo mismo que piensan muchas personas: ‘Ya estoy bien, ya no lo necesito’. Entonces yo dejé las pastillas de golpe, sin supervisión, simplemente las dejé”, relató.
Sin embargo, meses después sufrió una fuerte recaída emocional que terminó afectando seriamente su estabilidad.
“Como era de esperarse, recaí horrible emocionalmente. Lo peor fue que cuando yo quise volver a retomar las pastillas, habían pasado ya siete meses y, por lógica, mi cerebro hizo un cortocircuito y no hicieron el mismo efecto que la primera vez que yo las utilicé”, explicó.
La exguerrera aseguró que el proceso de recuperación no fue sencillo y que tardó tiempo en volver a sentirse un poco mejor.
“El tratamiento me costó más de un año recuperar… no fue hasta nueve meses después que yo volví a sentir un poquito de mejoría”, dijo.
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Actualmente, Kimberly continúa enfocada en su familia junto a Ryan y sus tres hijos, además del gimnasio familiar que ambos levantaron en La Guácima de Alajuela tras la pandemia.
A pesar de mantenerse activa físicamente y seguir ligada al deporte, reconoció que emocionalmente tuvo que atravesar momentos muy oscuros.
La influencer también aprovechó para enviar un mensaje a quienes atraviesan situaciones similares y sienten temor de tomar medicamentos para la salud mental.
“Ahí entendí algo muy importante, y es que necesitar una pastilla no está mal y tampoco me hace débil. A veces una simple pastilla al día no te está haciendo daño, todo lo contrario, te está ayudando a vivir tranquila, a vivir en paz y, lo más importante, a vivir el presente”, expresó.
Kimberly aseguró que decidió compartir su historia porque sabe que muchas personas abandonan sus tratamientos creyendo que ya están bien o por miedo a la dependencia, algo que ella misma pensó en su momento.


