Farándula

Luis Vargas, actor de La Ofi, fue mensajero y operador de vuelos antes de llegar a la tele

Muchos lo conocen por su personaje de Piñón y ahora por ser Serafín Gutiérrez

Seguro la cara de Luis Vargas se le hace conocida por sus participaciones en la televisión, pero lo que pocos saben es que fue operador de vuelos.

Este actor, vecino de San Antonio de Escazú y de 47 años, es quien cada viernes da vida a Serafín Gutiérrez, el mensajero en la serie La Ofi de canal 7.

Una profesión que tampoco es desconocida para él, pues uno de sus primeros bretes fue como mensajero, por eso el papel le sale tan bien.

Conozca un poco más de la persona que está detrás de este personaje de la empresa Paquetex, quien además es padre soltero de los gemelos Donovan y Salem Vargas, a quienes crió solo desde que tenían 12 años.

- ¿Antes de ser actor a qué se dedicaba?

Trabajé añales en aviación, saqué la carrera de operador de vuelos o despachador de vuelos, me gradué del Instituto de Formación Aeronáutica, y trabajé por diez años para la móvil aérea de canal 7. Entonces Teletica ha sido mi casa de una u otra manera por 24 años.

Me encanta la aviación, tengo dos hermanos que son pilotos, uno falleció cuando yo tenía 9 años (1983) por un accidente aéreo y el otro todavía ejerce.

- ¿Qué era lo que hacía como despachador?

Canal 7, por ejemplo, tiene helicópteros y otros aviones de menos rango de peso y yo, como despachador de vuelos, era el que me encargaba de averiguar el clima, hacer el plan de vuelo para la torre de control y también hacer la parte de migración y aduana de los pasajeros. Siempre fui despachador de aviones ejecutivos privados, entonces todo se les hace porque para eso pagan tanto por un vuelo así.

Pero antes de eso empecé trabajando como mensajero para un hangar y ahí todo se fue dando.

- Mensajero igual que Serafín... ¿Cómo fue eso?

Un día llegué a pedir trabajo al aeropuerto Tobías Bolaños, a donde un medio amigo, cuando mis hijos tenían tres años y yo era un carajillo de 24 años. Lo que me dijo fue: ‘Mae, lo que le tengo es un palo piso, si quiere lo contrato para que limpie los hangares’. Empecé limpiando los aviones y los hangares, fue un trabajo muy duro porque era una época en que se hacían muchos vuelos chárter de extranjeros.

Después me enteré que despidieron al mensajero y me dieron ese trabajo. Siendo mensajero descubro la carrera de operario y me metí a estudiar eso.

- ¿Cómo es que llega a trabajar con las aeronaves de canal 7?

Por parte de mi papá, mi familia es muy artística y toda mi vida he sido músico, me encanta cantar y tocar guitarra. Un día estaba tocando en una actividad del aeropuerto y llegó un señor y me dijo que él tocaba teclados, tocamos toda la noche juntos, y al final me doy cuenta que era el piloto del jet de canal 7 y nos hicimos amigos. Ellos no tenían despachador de vuelos y él le dijo a don René Picado que yo me había graduado en eso y me ofreció trabajo en su hangar (2004).

- ¿Llegó a estudiar para ser piloto?

A mi Dios siempre me ha premiado con ángeles en forma de personas y cuando quería estudiar la carrera de despachador de vuelos no me alcanzaba porque ganaba 58 mil colones. El dueño de la empresa donde trabajaba como mensajero, Manuel Guerra, tenía mucho dinero y un día me animé y le pedí que me liquidara los tres años que llevaba, para estudiar con eso, pero al final él prefirió pagarme los cursos, pero eso sí, no podía quedarme y me gradué con honores (2003).

Después me ayudó a entrar a la universidad, llevé toda la teoría para ser piloto, pero él murió y los hijos no me ayudaron más y no pude terminar porque la carrera es muy cara.

- ¿Algún día piloteó?

Claro, despegué aviones, volé helicópteros las veces que quise de una manera empírica y con ayuda de pilotos. Algunos pilotos me fueron enseñando. El año pasado que estuve en Estados Unidos (a donde se fue a trabajar ante el cierre de los teatros) contraté un instructor y me fui a volar.

- ¿Por qué termina dedicándose a la actuación?

Trabajar en aviación es precioso, pero anda uno con un caballo encima por la gran responsabilidad y es un brete en el que no hay días feriados libres y siempre se trabajaba los fines de semana.

Un día estaba muy ahuevado y un amigo me llevó a ver una obra de teatro de comedia al teatro Molière y me sacó de mi preocupación. Al finalizar, el actor Jaime Castro dijo que iba a dar clases de actuación para principiantes los lunes y era mi día libre, entonces me metí a estudiar. Era un curso de tres meses y terminé estudiando tres años para ser actor. Al final me enamoré profundamente del teatro.

Mi mamá se enfermó de cáncer y decidí renunciar al hangar en el 2015 para dedicarle más tiempo a mi familia, a las obras de teatro y a las participaciones en Teletica y nunca me arrepiento de la decisión que tomé.

Padre orgullosoGran recuerdoPersonajes
Fue papá a los 21 años y se encargó de sacarlos a ambos adelante solo. Ahora sus hijos son su gran orgullo.“El diablo está camote”, del teatro El Triciclo, fue la primera obra en la que participó y aún guarda uno de los billetes de 1.000 colones que le dieron de pago.Los más conocidos son Charlie Pamela y Piñón de “Los enredos de Juan Vainas”.
Silvia Núñez

Silvia Núñez

Periodista de Espectáculos y Sucesos. Bachiller en periodismo de la Universidad Central desde el 2004. Labora en el Grupo Nación desde el 2013.