Entre ensayos, conciertos y una noticia que le cambió la vida de un momento a otro, LuisGa Loría, vocalista del grupo Los Ajenos, vive hoy una de las etapas más intensas y felices de su historia personal: la de convertirse en papá.
Su hijo Luca nació el pasado 3 de enero, justo cuando el músico se encontraba preparándose para subir a ensayar en el Estadio Nacional para el evento Los 90 minutos por la Vida, lo que convirtió ese día en una verdadera montaña rusa de emociones.
En conversación con La Teja, el cantante habla sin filtros de cómo han sido estas primeras horas y días como papá, del inesperado adelanto de la cesárea, del corre-corre para llegar al hospital y de la emoción indescriptible de tener a su hijo por primera vez en brazos.
En cuanto a su prometida, Mónica Barboza, nos contó que está recuperándose de la cirugía y, obviamente, vuelta loca de amor de tener ya a bebé en casa.
—¿Cómo han sido estas primeras horas y días como papá?
Estamos amoldándonos. Esto aquí es salvaje (risas). Está mi mamá y también la mamá de Moni ayudándonos un montón, y la verdad ha sido lindísimo. El bebé nació el día 3, justamente cuando estaba con los ensayos para el concierto en el Estadio Nacional.
—¿La cesárea ya estaba programada o fue de emergencia?
Estaba programada para el 20 de enero. Pero fuimos a una cita de control y los doctores vieron que ya los pulmones estaban maduros y que todo estaba listo, entonces decidieron hacerlo de una vez para evitar cualquier contratiempo.
—¿Qué pasó ese día?
Yo me fui al ensayo normal y en eso me llamaron para decirme que Moni se iba a quedar de una vez para el procedimiento. Salí volado del ensayo y ya el bebé nació ese mismo día, a las 7:30 de la noche.
—¿Cómo fue ese momento cuando le dijeron “hoy nace tu hijo”, si esparaba que naciera días después?
Fue una sorpresa total, como creo que pasa con muchos partos. Gracias a Dios ya teníamos todo listo desde hace rato: la maletita, la ropita, todo. Desde el año pasado sabíamos que podía ser en cualquier momento. Estábamos muy ilusionados de que ya estuviera con nosotros. Todo salió perfecto, sin ninguna complicación, gracias a Dios.
—¿Qué le dijeron sus compañeros cuando tuvo que salir corriendo del ensayo?
Al principio pensaron que yo estaba bromeando. Me decían: “¿Cómo que ya nació?”. Todo fue muy rápido porque los doctores fueron increíbles. El parto duró como 12 minutos y ya lo tenía en mis manos.
—¿Cómo fue presenciar una cesárea?
Yo creí que me iba a ir peor, pensé que me iba a desmayar. Para no ponerme nervioso empecé a contar chistes, parecía que estaba grabando un podcast. Cuando lo sacaron fue impresionante, ver cómo se crea una vida es algo muy fuerte y muy bonito. Y cuando lloró me di cuenta de que llora ronco, igual que yo (risas).
Tenerlo en brazos le da sentido a muchas cosas de la vida. Es impresionante saber que estás creando un ser humano. Estamos disfrutando cada momentito.
—Justo después del concierto de Los 90 minutos por la vida se fue directo al hospital, ¿es cierto?
Sí, terminé el concierto, agarré el carro y me fui directo al hospital a recogerlos. Todo fue muy rápido.
—¿Cómo se han organizado ahora en la casa?
La ventaja es que yo tengo horario nocturno, entonces a mí me toca cuidarlo en la madrugada y Moni en el día, mientras yo duermo. Estamos aprendiendo de todo: a bañarlo, a entender si tiene cólicos, si tiene hambre… pero supercontentos.
Y aparte, bueno, contento porque, digamos, le relaja un montón la música. Entonces ahí me lo llevo para el piano y le toco algo y ya, entonces se calma con eso, le pongo música clásica de piano, se relaja y ya se quiere dormir.
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- Vimos que se parece mucho a usted...
Sí, es chino, puro Yockchen (que es su segundo apellido). Todo el mundo dice que es igual a mí, pero versión más joven (risas).
—¿Cuánto midió y cuánto pesó al nacer?
Midió 47 centímetros y pesó 2.590 gramos. Salió bien pochotón, a pesar de que venía empezando los ocho meses.
—¿Y cómo va con la lactancia?
Superbién, eso fue una salvada. El hombre ya venía con el chip puesto, agarró la teta de una vez y es bien comelón.
—¿Ha pensado en hacerse un tatuaje en honor a él?
Ya me lo escribieron en el brazo (la huella del pie), pero se me borró entre tanta carrera (risas), pero es que ya no me queda campo. Ni en la panza, solo en la frente, puro (Christian) Nodal.
La verdad ahorita estamos más enfocados en que todo esté bien. Más adelante veremos si me tatuo algo.
—¿Cómo fue contarle al mundo el nacimiento de su hijo en medio de un concierto tan especial?
Fue muy bonito. Desde que lo anunciamos la gente ha sido increíble con nosotros. Se nos explotó el celular de mensajes y buenos deseos. En los conciertos nos llevaban regalos, ropa, pañales… uno se da cuenta del cariño tan grande que la gente le tiene a uno. Incluso, tuve que cancelar un concierto ayer (lunes) y todo el mundo lo entendió perfectamente.






