Erick Quirós.26 octubre
Kattya mantiene la sencillez y humildad de siempre. Cortesía.
Kattya mantiene la sencillez y humildad de siempre. Cortesía.

Dicen por ahí que lo que se hereda, no se hurta, y es que si Keyla Sánchez es la reina del Instagram en nuestro país, gracias a sus más de 758 mil seguidores en esa red social, su madre no se le queda atrás.

Kattya Granados es una versión más madura y sencilla de su hija, aunque conservando la extravagancia, simpatía y don de gente de la presentadora de Teletica.

La señora, de 48 añitos, se ha convertido en un boom Instagram y ya mucha gente está pendiente de lo que publica, sea en su rol de influencer, como abuelita de Thiago, de esposa o como una mujer libre y sin prejuicios.

Ella habló con La Teja y nos contó un poco de su vida.

- ¿En qué diría que son más parecidas usted y Keyla?

Dicen que la manzana no cae lejos del árbol y creo que así fue, yo siempre he sido muy alegre, positiva, pulseadora y empunchada, porque las cosas me han costado mucho, pero siempre con la mejor actitud, que creo que es lo principal en la vida y es responsabilidad de uno mismo. Eso es lo que intento proyectar en mis redes y en mi vida, eso se lo transmití a Keyla de alguna forma y por eso ella ha sido muy segura en todo lo que hace.

- Entonces todo eso de ser extrovertida viene de su lado...

Sí, porque mi esposo es más tranquilo, muy introvertido y yo le hablo hasta a las piedras. Soy muy alegre, siempre me toca ser el alma de la fiesta, ya sea en la casa o en cualquier reunión con compañeros de trabajo o amistades, soy de las que anda contando chistes o bailando para animar.

Las dos moncheñas llaman la atención por su belleza y buena actitud. Cortesía.
Las dos moncheñas llaman la atención por su belleza y buena actitud. Cortesía.

- ¿A qué se dedica?

Tengo una maestría en alta gerencia y soy licenciada en Administración de Negocios, trabajo hace 25 años para la Caja y soy la jefa de recursos humanos del hospital de San Ramón.

- También es influencer...

Quién lo iba a decir, yo tan ocupada con el trabajo y es algo que me toca hacer.

- Viendo sus seguidores (más de 35 mil), nos llama la atención que tiene más que mucha gente que se dedica a eso, ¿a qué cree que se debe?

Es curioso, yo ni me percaté cómo se dio eso, de hecho el Instagram me lo abrió Keyla y al tiempo me dijo que si había visto la cantidad de seguidores que tengo, yo no sabía, ni entendía si era mucho o poco. Fue algo que no busqué, es claro que mucho se debe a que ella me etiquetaba en historias y una cosa llevó a la otra.

- ¿Le genera ingresos?

No, yo no lo he visto así. Sí me han ofrecido, hay gente que me pregunta que cuánto les cobraría, pero yo como no me dedico a esto, por razones obvias, no podría comprometerme porque sé que pasaría mucho estrés, ya mi trabajo me genera eso y prefiero no hacerlo. Trato de ayudar, los emprendedores me escriben mucho, hay marcas fuertes que me buscan, pero yo pienso en ayudar, porque si Dios me bendice, yo tengo que bendecir de alguna forma, de hecho tengo un plan muy bonito en mente para aprovechar este momento.

- ¿Cuál es?

No lo he contado, pero hace unos días me puse a acomodar la casa y a sacar ropa y tengo el garaje lleno, como si fuera a irme de la casa, entonces quiero hacer una venta muy económica y el dinero que recaude donarlo a alguien que realmente lo necesite, yo como soy de orar mucho, lo dejo en manos de Dios y del Espíritu Santo para que me revelen quién es la persona indicada para ayudarle.

- ¿Cómo ha sido la relación con sus seguidores?

Muy bonita, ¡qué no me han contado! Me piden que ore por ellos y me cuentan lo que están pasando, algunas historias muy tristes y yo de verdad pido por todos ellos.

- La vemos también muy coqueta, dando consejos de belleza...

¿Vio que pola? (risas). Yo soy demasiado sencilla, trato de compartir con gente como yo, que es piso e' tierra y les gusta mucho, de hecho cuando no lo hago, me escriben para preguntarme que por qué ando tan perdida.

- ¿Qué piensa su esposo de todo esto?

Él es muy callado y ajeno a esto, se ríe cuando me oye haciendo historias o cuando le digo que ya vengo porque tengo que contestar mensajes, a veces lo saco, pero le pido que sonría un poco, a su forma creo que lo disfruta.

- ¿Qué tanto influye Keyla en lo que usted publica?

Yo soy muy libre de hacerlo, a veces me hace alguna observación, pero no pasa nada. Un día me preguntaron que de dónde era la blusa que andaba y dije que era de la ropa americana y me comentó que yo sí que soy, y le dio risa, también a veces le pido ayuda, es algo que disfrutamos y que tenemos en común.

- ¿Cómo le va con esos comentarios o mensajes desagradables que nunca faltan?

Me ha pasado, pero poquito, me han dicho que soy una vieja vaga, que vaya a trabajar y pienso: ‘pero yo sí trabajo bastante’. Sí me da cólera y he llegado a bloquear gente, pero trato que no me afecte.

- En medio de una vida de redes sociales, ¿queda chance para tener verdadero tiempo de calidad en familia?

Sí, por dicha somos una familia muy a la antigua, celebramos todos los cumpleaños, Navidades, Días del Niño, decoramos, hacemos parrilladas. Como tenemos una finca en Esparza, nos vamos y jugamos, vemos películas y la verdad creo que esos espacios los aprovechamos mucho. También somos de los que nos llamamos mucho y ella todavía nos toma muy en cuenta para tomar decisiones.

- Si le ofrecieron ser parte del algún programa, ¿aceptaría?

Sí, me gustaría, sería algo nuevo para salir de la rutina, por lo menos lo intentaría.