Kiki Berry soñó con conocer Europa, pero la travesía al Viejo Continente no fue como esperaba.
La hija de Austin Berry y Glenda Peraza reveló este lunes que se enfermó y tuvo que ir al hospital, a miles de kilómetros de distancia de nuestro país.
Kianny se cuestionó el porqué de lo que estaba pasando y, en un emotivo posteo, entendió que este paseo no fue como lo imaginó, pero que a veces se necesitan vivir este tipo de experiencias.
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El mensaje de Kiki Berry
La influencer publicó un sentido mensaje, sobre su primer viaje a Europa:
“Así se vieron mis últimos días del 2025 y los primeros del 2026… Me encantaría poder explicar lo retador que ha sido este viaje para mí. Siempre soñé con conocer Europa y Diosito sabe cuánto trabajo para poder pagarme mis cosas y cumplir mis sueños.
“Este viaje me hacía muchísima ilusión, no solo por lo que significaba para mí, sino porque lo iba a vivir al lado de mi mejor amiga y su familia (personas que adoro con todo mi corazón). Pero nada salió como lo imaginábamos. Me enfermé como nunca antes en mi vida, estuve dos veces en emergencias y pasé más de 5 días con un dolor físico que no le deseo a nadie.
“Todo eso, lejos de mi familia y sin poder continuar el viaje que con tanto amor habíamos planeado. Durante varios días me cuestioné el porqué de todo esto. No lograba entender por qué las cosas tenían que pasar así. Con el tiempo, mientras me iba recuperando, entendí el propósito. La última vez que vi a mis primitas eran unas niñas y ahora están a días de cumplir 16 años.
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“Hoy, son dos mujeres inteligentes, especiales, con un corazón gigante y llenas de luz. A pesar de lo mal que me sentía, lo único que hicieron fue cuidarme, acompañarme, distraerme y asegurarse de sacarme risas todos los días. Lograron que el dolor físico se apagara y que volviera a sentirme feliz, en paz y segura… algo que ninguna medicina jamás podría hacer. No tuve la experiencia que muchos tienen cuando vienen a España. Pero creo, de corazón, que viví una experiencia mucho más enriquecedora.
“Viví Madrid desde lo que no se puede planear ni comprar: amor y familia. Este viaje no fue como lo imaginé, pero sí fue exactamente el que mi corazón necesitaba. A veces, la vida nos frena para regalarnos algo aún más grande. Madrid quedará para siempre en mi corazón, porque ahí están cuatro de las personas que Dios me permitió llamar familia y por las que estaré siempre eternamente agradecida”.



