Durante meses, el cantante LuisGa Loría subió a los escenarios con la misma energía de siempre. Cantó, hizo reír al público con sus loqueras, cumplió cada compromiso con Los Ajenos y hasta celebró la llegada de su primer hijo. Lo que muy pocos sabían era que, mientras sonreía frente a cientos de personas, por dentro enfrentaba uno de los momentos más difíciles de su vida.
Su mamá, doña Tatiana Yockchen, luchaba contra un agresivo tumor cerebral.
La noticia llegó de forma inesperada a principios de este año y sacudió por completo a la familia del artista nicoyano. Nadie lo vio venir. De un momento a otro, los dolores de cabeza, los olvidos y la pérdida de fuerza comenzaron a encender las alarmas.
“Empezó con síntomas que no sabíamos qué eran. Le dolía mucho la cabeza, se le caían las cosas de las manos y olvidaba algunas cosas. Le hicieron un TAC y apareció una mancha. Después nos confirmaron que era un tumor de cuatro centímetros”, recordó LuisGa en conversación con La Teja.
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A partir de ese instante, la prioridad principal dejó de ser la música, no solo para él, sino para sus hermanos, que también son artistas, y hasta para su papá Carlos Loría.
Incluso, el pódcast familiar Los Loría, que tienen en YouTube, quedó en pausa. Lo único importante era acompañar a doña Tatiana y darle la tranquilidad necesaria para afrontar lo que venía.
La familia también tomó otra decisión: guardar silencio o, por lo menos, no hacerlo tan público; solo sus más allegados se enteraron, pues sabían que podía convertirse en una carga adicional para ella.
“Sabíamos que la gente iba a estar preguntando y lo iba a hacer con mucho cariño, pero también sabíamos que tantas preguntas, tantos mensajes y tanta preocupación podían terminar agobiándola. Queríamos que estuviera tranquila y concentrada únicamente en salir adelante”, explicó el hijo mayor de los Loría.
Dos cirugías en poco tiempo
Lo que vino después fue una verdadera carrera contra el tiempo, pues los médicos determinaron que el tumor era muy invasivo y debía operarse cuanto antes.
Según contó el intérprete de “Mireya”, la primera cirugía representó una esperanza, pero la tranquilidad duró muy poco porque dos semanas después de la intervención el tumor volvió a crecer hasta alcanzar prácticamente el mismo tamaño.
“Fue durísimo. Tuvieron que volver a operarla porque el tumor avanzaba demasiado rápido”, contó.
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Eso sí, la segunda intervención cambió el panorama porque lograron retirar el tumor por completo y su mamá comenzó un intenso tratamiento con 35 sesiones consecutivas de radioterapia, además de la quimioterapia que continúa recibiendo actualmente.
“Nosotros solo podemos agradecer. La atención que recibió fue extraordinaria. Los médicos hicieron un trabajo impresionante porque era una zona muy delicada del cerebro y cualquier movimiento podía afectar su movilidad. Yo siempre voy a decir que tenemos profesionales extraordinarios”, dijo sobre la atención que le brindaron entre el hospital México y el Calderón Guardia.
Una alegría en medio del dolor
Mientras todo eso ocurría, la vida también les regalaba un motivo para sonreír, pues recién había nacido Luca (3 de enero), el primer hijo de LuisGa.
Aunque la familia recibía con ilusión al nuevo integrante, la enfermedad de doña Tatiana le impedía disfrutar plenamente algunos momentos junto a su nieto.
“Hubo veces en que mi mamá quería alzar a Luca y simplemente no tenía fuerzas. Eso fue muy duro para todos”, confesó el cantante.
Sin embargo, asegura que la llegada del pequeño también terminó convirtiéndose en un motor para seguir luchando.
“Luca vino a traer muchísima luz. Para nosotros fue una bendición. Dios hace las cosas en el momento perfecto y él llegó justamente cuando más lo necesitábamos como familia”, mencionó.
Y es que el propio nacimiento del bebé también tuvo un significado especial para LuisGa, pues cabe recordar que estuvo a punto de ser diagnosticado con cirrosis y eso lo hizo pensar que no podría convertirse en padre.
“Yo soy papá prácticamente por un milagro. Por mi enfermedad anterior era muy difícil que pudiera tener hijos, pero cuando empecé mi tratamiento, a limpiar mi cuerpo (dejó de tomar alcohol), todo cambió y llegó Luca. Por eso creo que todo tiene un propósito en esta vida”, reflexionó.
El show continúa
Sus papás viven en Nicoya, Guanacaste, y tuvieron que irse a vivir a la casa de una hermana de doña Tatiana para que pudiera seguir el tratamiento.
Además, a pesar del dolor interno, ninguno de sus hijos dejó de cumplir con sus compromisos profesionales.
“El show tiene que continuar. La gente no tiene la culpa de lo que uno está viviendo en la vida privada. Pero sí te puedo decir que cuando bajábamos del escenario, volvíamos a enfocarnos completamente en mi mamá y también en mi papá, que estuvo las 24 horas al lado de ella”, relató.
Esta experiencia familiar, lejos de debilitarlos, terminó fortaleciéndolos, pues, según dijo, los unió mucho más.
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“Ahora la chineada de la casa es mi mamá. Todos estamos pendientes de ella y creo que eso nos hizo más fuertes”, aseguró.
Hace unos días, LuisGa decidió compartir públicamente una parte de este proceso al publicar el emotivo momento cuando doña Tatiana tocó la tradicional campana tras finalizar sus sesiones de radioterapia.
A pesar de que todavía debe continuar con la quimioterapia y chequeos constantes, hoy la situación es distinta.
Según contó su hijo mayor, ya pudo regresar a su casa en Nicoya, el lugar donde más quería estar, y hasta su ánimo mejoró.
Ahora solo queda confiar en que el tumor no reaparecerá y que pronto doña Tatiana volverá a disfrutar de los conciertos de sus hijos como antes.






