Erick Quirós.29 diciembre, 2018
Natalia no pierde la buena vibra y la alegría a pesar de lo que le pasó. Cortesía.
Natalia no pierde la buena vibra y la alegría a pesar de lo que le pasó. Cortesía.

La presentadora Natalia Rodríguez jamás olvidará los últimos días de este 2018.

La conductora de Sábado feliz estuvo a punto de morir por un accidente casero con una puerta de vidrio el pasado 24 de diciembre, a eso de las 10 a.m. Fue apenas un día antes de su cumpleaños.

Ahora Naty está más tranquila y muy agradecida con quienes le han mostrado su cariño de diferentes formas. También agradece a Dios porque le permitió poder contar el cuento. Quedan las heridas en la pierna izquierda y un lento proceso de recuperación.

Natalia, quien trabaja también en el programa Circo Ok, señaló que estos días le han permitido reflexionar sobre lo que le pasó. No puede creer que en cuestión de un momento su vida estuviera en juego y, encima, en casa, que es donde todos nos sentimos seguros.

La presentadora atendió a La Teja y nos contó con detalles lo que ocurrió y la lucha por recuperar el movimiento completo de la pierna afectada.

Al mal tiempo buena cara, Naty Rodríguez en el hospital México luego del susto que se pegó en su casa. Foto: Tomada de Instagram
Al mal tiempo buena cara, Naty Rodríguez en el hospital México luego del susto que se pegó en su casa. Foto: Tomada de Instagram

–¿Cómo está ahorita?

Estoy un poco mejor, menos amarilla que en los últimos días porque recibí una transfusión de sangre importante, pero mejorando. La pierna no me duele tanto, puedo mover un poco los dedos, pero al tobillo todavía no he logrado darle movimiento, vamos a ver cómo sigue en los próximos días.

–Sabemos que se accidentó con una puerta de vidrio, ¿cómo pasó?

Es una historia como para una película porque me pasó de todo. Tengo apenas dos semanas en la casa nueva (condominio frente al Real Cariari) y no la conozco bien, un día antes de que me pasara esto mi mamá y la señora que limpia vinieron a la casa y la dejaron reluciente.

El día del accidente yo estaba subiendo unas cosas a redes sociales y vi que había dejado la manguera puesta y me fui a quitarla, pero no me percaté y pegué con la puerta de vidrio, que no tenía vidrio de seguridad y era de un cristal muy débil, por lo que de una vez se quebró. Ya me habían recomendado cambiarlas y lo iba a hacer en enero, pero no me dio tiempo.

–¿Dónde le cayeron los vidrios?

En el brazo tuve unas cortadas pequeñas, pero la mayor parte fue en la pierna izquierda. Las cortadas no son tan grandes pero sí muy profundas, perdí una arteria y el nervio y el músculo se partió en varios pedazos. La arteria era importante y soltaba sangre como si fuera un tubo abierto. Es un milagro que no haya muerto desangrada, eso me dijeron los doctores, porque perdí más de dos litros de sangre.

–¿Qué hizo?

No podía ni moverme, fue muy feo porque traté de llamar a mi novio y no podía desbloquear el celular porque estaba todo lleno de sangre. Me acordé que podía hacerlo con el iris del ojo y eso fue lo que me salvó la vida. Llamé a mi novio, que es doctor, no quise llamar al 911 porque no me sé la dirección (de la casa) y sabía que tenía que hacer algo rápido.

Me acordé de un capítulo que vi de Rescate 911 hace años. No podía dormirme y me puse a hablar sola, también me tomé un fresco con mucha azúcar para estar despierta. Me pasaron por la mente todos mis ahijados de la Teletón y decía que si ellos podían pasar cosas más difíciles yo iba a salir adelante, pero me sentía débil y sentía que iba a morir.

También se me ocurrió mandarles fotos a unos familiares en un grupo de WhatsApp para que supieran por aquello de que le pasara algo a Emilio (el novio) que iba de camino. Hubo un momento en el que me quise desesperar, pero una voz me socolloneó y me dijo que estuviera tranquila porque iba a salir de eso. Creo que solo Dios pudo haberme dado esa paz.

–¿En qué momento llegó su novio?

Dice que duró como cinco minutos llegando porque él estaba en el trabajo, en el Hospital México, y salió volado. En el camino se topó a una patrulla de la Fuerza Pública y les dijo que lo siguieran y más bien llegó escoltado, por dicha él tenía llaves (de la casa). Me contó que al principio ellos no querían entrar porque pensaban que alguien estaba muerto y no se les permite ingresar, pero después mi novio me sacó en el carro y ellos lo acompañaron.

–¿Qué pasó después?

La gente del México nos estaba esperando para meterme de un solo a cirugía. Sabían que alguien iba grave. Me hicieron una operación en que tuvieron que abrirme un poco más, me reconstruyeron el músculo entre cinco doctores, la arteria la perdí del todo y el nervio lo reconstruyeron. El veinticinco me dieron la salida para que estuviera en la casa por aquello de que se me metiera una bacteria.

–¿Qué le dijeron los médicos de la recuperación?

Que voy a estar bastante tiempo fuera de todo, por ahora el pie no responde, puedo mover los dedos pero no el tobillo y estoy esperando a que baje la hinchazón, estoy sin dolor por ahora. En enero tengo cita y me van a decir cuál va a ser el proceso que hay que seguir para recuperar la movilidad del pie.