El cantante e influencer Alex Badilla decidió hablar públicamente sobre uno de los momentos más difíciles que ha vivido y contó cómo los ataques de ansiedad, el TOC, la depresión y el estrés postraumático llegaron a afectar su vida al punto de hacerle tener miedo hasta de salir de su casa.
Badilla aprovechó que setiembre es el mes de la prevención del suicidio para contar su experiencia, según explicó, no para victimizarse, sino para que quienes estén pasando por una situación similar sepan que “sí hay salida y sí se puede”.
“Yo soy una persona que ha pasado por demasiado. Todo lo que usted se pueda imaginar que le pueda pasar a un ser humano, a mí me ha pasado”, aseguró.
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El artista reconoció que durante una etapa de su vida recurrió al alcohol para evadir sus pensamientos y tratar de sentirse tranquilo, pero la situación empeoró, al grado de tener una afectación de hígado. Aunque actualmente lleva diez años sobrio.
Después intentó enfrentar lo que sentía con CBD, plantas medicinales, té de tilo y tranquilizantes, pero, según contó, aquello solo era como poner “curitas en las heridas”.
Con el tiempo comenzó a sufrir ansiedad y ataques de pánico. Además, desarrolló un TOC que lo llevaba a limpiar, ordenar y hacer oficio de manera constante, al punto de cancelar salidas con amigos para quedarse en su casa.
Fuertes episodios
Uno de los momentos que más recuerda ocurrió cuando lo invitaron a un restaurante ubicado en un edificio de unos 27 o 29 pisos. El simple hecho de tener que subir en ascensor le provocaba terror.
“No pude comer tranquilo de solo pensar que tenía que volver a bajar ese ascensor”, relató.
Su miedo también llegó cuando veía objetos como cuchillos o tijeras, pues temía que durante un ataque de ansiedad pudiera hacerse daño.
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Pero uno de los episodios más fuertes ocurrió mientras viajaba en un taxi y el vehículo quedó atrapado en una presa sobre un puente y, al ver la altura, comenzó a sentir que perdía el control.
“Se me paralizó el cuerpo y yo le decía al señor: ‘Por favor, ponga seguro, por favor se lo pido. Estoy teniendo un ataque de ansiedad y siento que voy a salir corriendo y me voy a tirar”, recordó.
Fue después de ese episodio cuando comprendió que necesitaba ayuda profesional y de casualidad al día siguiente conoció a la mamá de un amigo, quien es sicóloga y siquiatra, la cual tras varias consultas lo diagnosticó con Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), ansiedad y estrés postraumático.
Anda medicado siempre
Alex contó que ahora toma sertralina porque la doctora le explicó que su cerebro necesitaba estabilizarse ante tantas emociones juntas.
“La primera semana (de medicación) fue de lo peor. O sea, mis emociones iban, venían, era una cosa terrible”, contó.
Con el tiempo comenzó a estabilizarse y hoy asegura que lleva tres años en terapia y con medicación, algo que, según él, le permitió volver a disfrutar de una vida plena.
“La verdad es que no soy un robot. Tengo mis emociones, lloro, grito, me río, estoy feliz, estoy triste, me enojo, a veces no quiero ver a nadie, otras veces me quiero comer el mundo”, afirmó.
La gran diferencia, explicó, es que ahora su cerebro ya no permanece constantemente en estado de miedo y alerta.
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Por eso quiso utilizar su experiencia para enviar un mensaje a quienes puedan estar atravesando algo similar y decirles que busquen ayuda.
“Yo pensaba que yo no iba a salir de eso. Yo pensaba que yo me iba a morir de la ansiedad y la depresión y peor de los ataques de pánico. Yo hoy en día sé que hay una solución. Les quiero pedir que, por favor, busquen ayuda, hablen con sus amigos, hablen con sus familiares”, dijo.
Y cerró con una frase especialmente poderosa: “Porque no quiero que nadie en este mundo crea que el mundo va a ser mejor sin que estés aquí”.




