Quienes lo recuerdan por sus canciones, sus años en el boxeo o por haber acompañado la carrera de su hija Hanna Gabriels, quizás se sorprendan al saber cómo transcurren actualmente los días de Leslie Gabriels.
El exboxeador, cantante y representante deportivo, de 70 años, cambió los escenarios y los cuadriláteros por la tranquilidad de una finca en Pérez Zeledón, donde tiene un proyecto agrícola y encontró el espacio que necesitaba para dedicarse a otra de sus pasiones: escribir novelas.
Gabriels vive desde hace 13 años en Brisas de Cajón, donde cultiva guanábana y otros árboles frutales. Pero entre los trabajos de la finca también saca tiempo para darles vida a las historias que lleva en la cabeza.
“Siempre había escrito, lo que sucede es que no tenía un espacio y aquí sí lo tuve”, contó en entrevista con La Teja.
Ese espacio de tranquilidad le ha permitido avanzar en una faceta que quizás muchos desconocían. Leslie ya terminó tres libros, uno de ellos lo tiene en venta en Amazon, y tiene otros dos o tres bastante adelantados, algunos con más de 100 páginas escritas.
“Espero Dios me dé más vida para poder escribir un poco más”, expresó.
De los escenarios a las páginas
Aunque durante años estuvo ligado a la música y se dio a conocer por canciones como “Los chanchos de Nena”, “Limón limonero” y “Danza militar”, Gabriels decidió dejar las presentaciones musicales.
No es que haya perdido el cariño por la música, pues todavía se reúne con amigos y de vez en cuando disfruta de un karaoke. Sin embargo, reconoce que ya no siente la misma ilusión por subirse a un escenario.
“Uno se hace viejo y ya las presentaciones no me daban ningún... cómo decirte, no me sentía bien”, explicó.
A su edad, los viajes largos y el esfuerzo que requieren las presentaciones dejaron de resultarle agradables. Por eso, prefiere visitar de vez en cuando a sus amigos músicos y disfrutar de la música sin la presión de tener que presentarse ante el público.
LEA MÁS: Expresentadora de Teletica reaparece como actriz en película de Hanna Gabriels
Ahora, su principal actividad artística está en sus libros. Sus novelas están ambientadas en el siglo XIX, una época en la que todavía existía la esclavitud, y abordan las relaciones entre personas negras y blancas, así como los cambios que se dieron con el paso del tiempo.
Leslie explicó que las historias nacieron tanto de su amor por la lectura como de las experiencias que ha acumulado en su vida.
“Uno pequeño sufrió algunas cosas y grande también, pero como también soy lector, tengo mucha historia leída de muchos años, entonces por ahí hice mis propias historias”, relató.
Entre sus obras están “Las montañas oscuras”, que es la que actualmente tiene en venta en 10 mil colones, y “Las montañas malditas”, que es la segunda parte de la primera. También escribió “La historia negra”, una novela que aborda la llegada de la Virgen de los Ángeles a Cartago dentro de una historia centrada en el trato que recibían las personas negras en aquella época.
Según contó, al escribir un libro se puede tardar cerca de dos años en terminarlo, aunque el primero le tomó cinco años.
Cultivaba guanábana
La escritura no es lo único que ocupa sus días. Leslie también está pendiente de su proyecto agrícola, que comenzó después de trasladarse a Pérez Zeledón.
Actualmente, tiene en su finquita unos 300 árboles de guanábana, cuya cosecha después vende a los comercios locales. También tiene árboles de limón y otros frutos para consumo propio.
Sin embargo, el trabajo en la finca ya no le es tan sencillo, pues las molestias físicas que arrastra le impiden realizar algunas de las labores.
“Ya yo no puedo trabajar porque las rodillas están malas, entonces él me ayuda con eso”, señaló sobre un vecino que le da una mano con el proyecto.
LEA MÁS: (Video) El río Virilla cantó a los culpables de su suciedad
Y es que hace tres años también se sometió a una operación de cadera, por un desgaste y por la afectación de sus rodillas actualmente necesita muletas para movilizarse.
“Es de tanto ejercicio que he hecho en esta vida”, comentó al referirse a los problemas físicos que enfrenta.
No cambia Pérez
Según recordó, su relación con Pérez Zeledón viene de mucho antes, cuando era adolescente y viajaba desde Turrialba para trabajar cargando camiones de frijoles. Desde entonces quedó enamorado de la zona y sus paisajes.
“Es lindísimo Pérez Zeledón, pero bellísimo. Y volví 40 años después, y me encontré con que no había olvidado lo enamorado que había quedado y aquí estamos”, recordó.
Ahora son pocas las ocasiones en las que viaja a San José. Incluso cuando debe hacerlo por asuntos relacionados con sus libros, reconoce que ya no disfruta demasiado esos desplazamientos.
En cuanto a su vida personal, Leslie contó que vive solo, que no está interesado en tener pareja y que el boxeo sigue siendo otra de sus pasiones aunque ya no pueda entrenar a otros. En su época fue campeón centroamericano durante varios años y peleó en distintos países, como México y Colombia.
El próximo 31 de octubre, se reunirán en Guápiles alrededor de 50 antiguos boxeadores para recordar las experiencias que compartieron durante aquellos años de gloria.






