Erick Quirós.18 enero

La soda Mirna, en Puerto Viejo de Limón, se convirtió en el lugar de moda para ir a disfrutar un delicioso rice and beans, un sabroso rondón o una magnífica sopa de mondongo.

Gordon Ramsay compartió con Kisha, la hija de doña Yorleny. Cortesía.
Gordon Ramsay compartió con Kisha, la hija de doña Yorleny. Cortesía.

Y es que desde la visita del famoso chef británico Gordon Ramsay, el pasado lunes, el humilde lugar ha estado casi que a reventar todos los días de la semana. Muchas personas vieron la noticia en los diferentes medios de comunicación y quieren ser testigos del sabor que solo en la sodita saben darle.

Doña Yor cocina con amor y pasión y por eso sabe tan bien. Cortesía.
Doña Yor cocina con amor y pasión y por eso sabe tan bien. Cortesía.

Doña Yorleny Bent, dueña del lugar, nos comentó que desde entonces ha pasado trabajando día y noche porque la cantidad de gente que los visita se incrementó al máximo.

La limonense, de 44 años y madre de dos hijas, quienes trabajan con ella en el local, nos contó un poco sobre los secretos de su comida y la historia del lugar.

22 años tiene la soda Mirna.

- ¿Cómo les ha ido esta semana después de salir en varios medios por la visita del chef Gordon Ramsay?

Ha sido de locos, desde el martes que se dio a conocer la noticia nos cayó mucha gente. Nos decían que querían venir a conocer y probar porque vieron lo de la soda. Hemos trabajado desde las 6 de la mañana hasta la medianoche porque gracias a Dios ha venido mucha gente.

- ¿Cómo inició la sodita?

La comenzamos mi mamá y yo hace 22 años. Después, a los dos años, ella se hizo a un lado para seguir con su repostería que se llama Mirna’s place, que es muy famosa por el patí, y me dejó a mí con la soda.

La soda lo espera en Puerto Viejo de Limón. Cortesía.
La soda lo espera en Puerto Viejo de Limón. Cortesía.

- ¿Cuál es el platillo que le queda más rico?

Rice and beans y rondón.

- ¿Es lo que más se vende en la soda?

Sí, con pescado, pollo o con camarón. Aquí les gusta mucho porque también es muy cómodo el precio, un (rice and beans) vale apenas 3.700 colones.

- El otro día nos dijo que el secreto es el amor y las ganas, ¿pero cuál ingrediente no debe faltar en un rice and beans?

El coco, sin duda.

- ¿Se puede usar leche de coco de lata?

Sí, pero no sabe igual, el coco natural le da mucho sabor y eso es lo que marca la diferencia y le encanta a la gente.

- Cuéntenos, ¿qué tanto pide la gente la sopa de mondongo que probó el chef?

Aquí la hacemos los fines de semana y se vende mucho, usamos jarrete, carne de res y mondongo. A veces viene gente de Limón centro solo a comer la sopa y nos lo dicen.

- ¿Por qué cree que a mucha gente no le gusta ni el olor de esa sopa?

Me imagino que es por ser la panza de la vaca, pero si uno lo limpia bien y le da un buen tratamiento, no hay por qué tener asco, queda muy rico.

- ¿Cuánto dura haciendo una sopa de mondongo?

Unas cuatro horas porque hay que agarrarlo, limpiarlo, ponerlo en olla de presión y echarle las verduras y todos los olores que uno se encuentre.

-¿Cómo era Puerto Viejo cuando iniciaron la sodita?

Muy diferente, la calle era de lastre, había lugares muy pequeños y la mayoría de gente de pueblo tenía negocios, nos llevábamos muy bien. Ahora ha cambiado porque todo va creciendo, pero sigue siendo bonito porque los lugares, las vistas, la playa, lo hacen de los preferidos de la gente.

- ¿Ha sido muy difícil sostener un negocio por tanto tiempo?

Sí, tiene sus bajas y altas, más ahora con la pandemia que nos pegó duro, pero ahí vamos. Tuvimos que cerrar cuatro meses, pero seguimos batallando y aquí seguimos.

Hasta que dan ganas de jalar para el Caribe a probar esos platillos. Cortesía.
Hasta que dan ganas de jalar para el Caribe a probar esos platillos. Cortesía.

- ¿Cómo hicieron para sobrevivir esos cuatro meses cerrados?

Vendíamos solo para llevar, después abrimos una parte hasta ahora que abrimos normalmente.

- Ahora que su sodita se hizo tan conocida, ¿qué sueña?

No lo he pensado mucho, pero quiero seguir aquí y dar lo mejor, que el cliente cuando venga se sienta bien, que su visita sea placentera y que hablen bien de la comida, porque a veces uno tiene tres o cuatro sucursales por ahí, pero descuida todo, el secreto es dar calidad y tiempo. Yo con esto saqué a mis dos hijas adelante y aquí seguiremos, ellas también trabajan conmigo, y una prima.

- ¿Se considera una mujer 4x4?

(Risas) Uno tiene que trabajar y darse el placer de que la gente hable bien de lo que uno hace. Cuando eso pasa yo me siento excelente y, como todo, puede que a alguien no le gusta, pero de hecho yo estoy muy pendiente de eso. Cuando veo que alguien deja comida en el plato voy y le pregunto que por qué lo dejó, que si no le gustó, que me digan algo para mejorar.

- Esos son detalles que no tiene cualquiera...

Sí, para mí es importante, a veces me dicen que es porque estaban llenos o no comen mucho y eso me deja más tranquila y eso le digo a las muchachas que trabajan conmigo, que siempre pregunten para poder mejorar.