Maribel Rodríguez es una vecina de Desamparados que desde hace días se siente preocupada porque teme que en cualquier momento empiecen a rebajarle el 5% de la pensión que recibe desde hace tres años.
La adulta mayor no comprende cómo es posible que las autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) estén pensando en meterle la mano al bolsillo a ella y a los demás pensionados en momentos en los que la vida está cada vez más cara.
“Yo entiendo que esto es un tema delicado y que la Caja necesita ver de dónde saca dinero, pero una decisión como esa nos afectaría mucho a los pensionados. Mi pensión me sirve para sostenerme; no tengo una pensión alta, pero con ella he logrado hacer frente a mis gastos personales.
“Hay muchos adultos mayores que tienen pensiones muy bajas y con ellas tienen que pagar casa, comida, servicios públicos y hasta tienen que comprar medicamentos en muchas ocasiones; imagínese cómo podrían verse afectadas esas personas”, relató.
Fuerte golpe al bolsillo
Doña Maribel tiene una hermana que también está pensionada; con la plata que recibe paga una persona que la cuide porque ha tenido serios problemas de salud. Ella dice que una rebaja en la plata que recibe cada mes sería un golpe fuerte para su bolsillo y una completa injusticia.
“Esta plata no es un regalo; nosotros cotizamos por muchos años y no es justo que ahora pretendan venir a quitarnos una parte. La Caja debería buscar recursos en otro lado, no en las pensiones”, aseguró.
La preocupación de doña Maribel se debe a que la Caja analiza una propuesta con la que podrían rebajarles a los pensionados el 5% de la plata que les llega todos los meses.
Ese dinero que se rebajaría sería para aportarlo al seguro de salud. Actualmente, ese rubro lo asume el Fondo de Pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), pero como este régimen enfrenta una crisis tan dura (sus reservas podrían agotarse antes del 2047), analizan que ahora los adultos mayores también aporten a la causa.
Una propuesta real que asusta a cualquiera
Para entender bien el tema y cómo afectaría a los pensionados, conversamos con el economista Leiner Vargas. Él confirmó que la polémica idea está sobre la mesa de los grandes jefes de la Caja.
“Mire, eso es cierto. Está en el documento de la propuesta que hizo la Dirección de Pensiones a la junta directiva de la Caja”, explicó Vargas, dejando claro que no es un simple chisme.
El experto detalla que la medida busca que los pensionados, que actualmente están exentos de pagar esa cuota, empiecen a soltar un 5% de su pensión para destinarlo al seguro de enfermedad y maternidad.
Esto aplicaría tanto para los que ya están pensionados en este momento como para los futuros beneficiarios. Por eso, muchos grupos de jubilados ya se están organizando para alzar la voz.
La junta directiva tiene potestad para aprobar el cambio
Vargas aclaró que, según la legislación para tomar la decisión de si se aprueba o no la reducción en las pensiones, no se necesita enviar un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa ni nada por el estilo; esto lo pueden decidir los miembros de la junta directiva de la entidad en una sesión.
“Esto no es un asunto que vaya a la Asamblea Legislativa, es una decisión de la junta directiva de la Caja (...) la ley permitiría a la Caja con decisión mayoritaria pasar esta propuesta... por eso es que hay tantos hilos y tantas cosas alrededor de quién se nombra ahí (en la junta directiva)”, advirtió el economista.
En este momento se vive un claro ejemplo de los pleitos que se dan entre el Gobierno y otros sectores por los nombramientos en la junta directiva. La exdiputada Rocío Alfaro fue nombrada como representante del movimiento sindical, pero el Consejo de Gobierno la quitó del puesto. Dicha destitución fue declarada inconstitucional por la Sala IV.
Según adelantó Vargas, está previsto que esta amarga discusión se haga formal en este mes de setiembre, por lo que los jubilados ya se están pellizcando para dejar sentada su posición de rechazo.
Un golpe directo a la comida y las medicinas
A nadie le hace gracia que le toquen su plata, y mucho menos la pensión por la que pulseó toda la vida. Vargas recuerda que la pensión no es una dádiva del Estado, sino el fruto de años de cotización.
El economista señala que cuando un trabajador se pensiona, su ingreso ya sufre un fuerte golpe. Pasan a recibir como máximo un 60% de sus mejores salarios, lo que significa una fuerte caída en la plata que llevan a la casa.
“Estamos hablando de que se recibe un valor que es, por lo general, entre un 40% y un 45% menos del último salario. La pensión ya de por sí es un ajuste sustantivo”, detalló el especialista.
A esto hay que sumarle que, conforme pasan los años, los adultos mayores, especialmente los que superan los 70 años, tienen muchos más gastos médicos y de cuidado asistido. Perder ese 5% extra podría ser una verdadera limitación para muchos.
“Perder un 5% de su ingreso real puede significar la diferencia entre poder terminar de pagar sus medicamentos, entre poder tener una mejor calidad de comida, de atención, de cuido”, concluyó Vargas.



