Seguramente usted ha escuchado decir que Costa Rica lleva 15 meses con la inflación por debajo de cero (lo que los expertos llaman deflación).
Cualquiera pensaría que con esos números a la gente le debería sobrar la plata a fin de mes, pero la realidad es muy distinta. A muchas familias les sigue costando llegar al final de la quincena porque sienten que todo está caro.
Para entender qué es lo que realmente está pasando, el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe) de la Universidad Nacional (UNA) presentó un revelador informe que explica que esos números no han mejorado la situación económica de los costarricenses ni han ayudado a generar empleo.
En La Teja conversamos con el economista Fernando Rodríguez, quien se refirió al informe y explicó, en términos sencillos, por qué las personas no sienten ese “alivio” en los bolsillos.
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El espejismo de los precios: ¿Por qué usted no siente la rebaja?
Fernando recuerda que la inflación es un promedio de cómo se mueven los precios de una canasta de bienes y servicios. Pero que haya una caída en ese índice no significa que todos los productos bajen.
“En un índice hay bienes que suben y hay bienes que bajan”, explicó el experto. El gran problema es que las cosas que siguen subiendo de precio son, muchas veces, las más importantes para el consumo diario de su familia.
Si usted revisa ese índice oficial, resulta que los productos que están bajando mucho y empujan el promedio hacia abajo son cosas como boletos aéreos, paquetes turísticos al exterior, vehículos nuevos y hasta los arándanos.
“Puede ser que haya familias que en un año no gastaron un peso o un dólar en un boleto aéreo”, detalló Rodríguez. Por eso, para la gran mayoría del pueblo, esa reducción de precios no tiene ningún beneficio en su día a día.
¡Préstamos caros que quitan la paz!
El informe de la Universidad Nacional confirma lo que muchos ya sentían: este panorama no ha traído una reducción en el costo de los créditos que las personas pagan.
El Banco Central de Costa Rica (BCCR) mantiene su tasa principal (TPM) en un 3%. Aunque ha venido bajando a poquitos, los investigadores advierten que esa rebaja no está llegando de forma efectiva a los bancos.
Para que se haga una idea de lo que esto significa, le contamos que entre 2020 y mediados de 2023, la Tasa Básica Pasiva (TBP) (la que usan para cobrarle su préstamo) estaba en 0,58%.
Sin embargo, para el periodo del 2023 al 2026, esa misma tasa brincó a un 5,31%.
En palabras muy sencillas, la investigación del Cinpe-UNA advierte que “los costarricenses están pagando un monto sustancialmente mayor por sus préstamos”.
Menos trabajo y un dólar que golpea a los pulseadores
Por si fuera poco, este endurecimiento de la economía le pasa una factura cara a la generación de empleo. Aunque dicen que el desempleo ha ido bajando y ahorita está en un 7%, la realidad detrás de esos números es muy triste.
El Cinpe-UNA aclara que esa reducción no es porque haya más trabajo nuevo, sino porque la gente se cansó de buscar. La participación laboral bajó del 60% en 2022 al 54% en 2026.
Solo este año, sectores clave como la industria manufacturera perdieron más de 24.000 trabajadores. También se perdieron miles de puestos en actividades financieras, de seguros y de transporte.
Además, la fuerte caída en el precio del dólar (el colón se apreció un 22% entre enero y junio) ha provocado que sectores como el turístico y el exportador pierdan competitividad, lo que afecta directamente los trabajos que estos generan.
Los investigadores recomiendan a las autoridades del país buscar políticas que de verdad se traduzcan en mejores condiciones de crédito para los hogares y las empresas.



