Imagínese caminar por un sendero, sacar el celular y encontrarse con información que le permite conocer mejor lo que tiene alrededor.
Esa es la propuesta de NatureAR, una aplicación desarrollada por el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) que une tecnología, turismo y conservación de la naturaleza.
La herramienta utiliza realidad aumentada para enriquecer la visita a las áreas silvestres protegidas. En palabras sencillas, el visitante llega a determinados puntos del recorrido, utiliza la aplicación y puede tener información sobre la biodiversidad propia del lugar, como plantas, animales y otros elementos de la naturaleza.
La primera versión se puso en marcha en la Reserva Natural Montaña Sagrada, administrada por Coopelesca y ubicada dentro del Parque Nacional Juan Castro Blanco.
Pero el proyecto no se queda ahí. El próximo 6 de noviembre se lanzará la segunda edición –esta vez dedicada al Parque Nacional Volcán Arenal–.
Una idea que nació en pandemia
Marlen Treviño Villalobos, coordinadora del proyecto y docente de la Escuela de Computación del Campus San Carlos, explicó que NatureAR comenzó hace unos cinco años.
“Fue una idea de Rogelio González y Marcela Fernández, quienes incluyeron a Luis Felipe Sancho. Rogelio es de Computación y Luis Felipe es de Turismo.
“En pandemia, al cerrarse la visitación a los parques nacionales, ellos se reunieron y encontraron una idea que podía ayudar a aumentar la visitación, y era que los senderos tuvieran un atractivo adicional que era poder interactuar.
“El proyecto finalizó y quedó en una versión de prototipo, y a partir de ahí planteamos un plan de tres años que estaría finalizando el 31 de diciembre de 2026, y en el que los productos objetivos eran las aplicaciones para cuatro parques nacionales”, explicó Treviño.
Naturaleza, aprendizaje y turismo
La aplicación NatureAR también tiene una misión educativa. La idea es que la persona no solo camine por el parque, sino que pueda aprender durante el recorrido.
“Este proyecto fomenta el turismo para que las personas vengan, visiten y conozcan sobre el parque, pero también la parte educativa”, aseguró Treviño.
La educadora considera que la tecnología puede motivar a nuevos públicos a acudir a estos espacios.
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“Las tecnologías inmersivas atraen nuevos tipos de visitantes: personas jóvenes que son muy usuarias de los dispositivos móviles”, afirmó.
Tecnología que mueve comunidades
El proyecto también mira más allá de la pantalla. Luis Felipe Sancho Jiménez, de Gestión del Turismo Rural Sostenible, destacó que el ecoturismo puede generar muy buenas oportunidades económicas.
“El ecoturismo les permite a las áreas silvestres protegidas y a las comunidades aledañas la posibilidad de ofrecer básicamente los recursos con que cuentan, recursos que tienen que ver con el patrimonio natural”, explicó.
Para Pablo Fallas Rojas, líder de la Unidad de Turismo de Coopelesca, llevar tecnología a la conservación representa un beneficio para todos. “Realmente, es un ganar-ganar”, resumió.
Mientras la aplicación avanza, también lo hacen los estudiantes que participan en ella. Jóvenes de computación, turismo y diseño pueden poner en práctica sus conocimientos directamente en el campo.
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Adriana Jarquín Ponce, estudiante de computación, lo vive desde dentro: “He aprendido y también enseñamos que implementar realidad aumentada junto con la naturaleza es algo muy beneficioso”.
Así, un teléfono celular, que muchas veces nos desconecta de la naturaleza, puede convertirse en una herramienta para conocerla, valorarla y ayudar a que más personas quieran visitarla y protegerla.




