Entre las carpas superpobladas y los edificios en ruinas de Ciudad de Gaza, pasearon decenas de parejas de novios. Ellos, en traje oscuro; ellas, de blanco y con ramos de flores en la mano, dispuestos a pasar el “día más feliz” de sus vidas.
El acto, organizado y financiado por la organización humanitaria turca IHH, fue pensado para parejas que no se habían podido casar por culpa de la guerra y que habían tenido que retrasar su enlace varias veces.
Alí Mosbeh cuenta que le llamaron y le dijeron que él era uno de los cincuenta jóvenes hombres seleccionados.
“Estaba sentado en la tienda cuando sonó el teléfono (...) No me lo creía. Todavía estoy en shock. No consigo creerme que por fin vaya a casarme”, dice, al inicio de la ceremonia.
El acto tuvo lugar en una plaza de Ciudad de Gaza, al son de las canciones populares que emanaron de unos altavoces colocados para la ocasión. Las parejas fueron llenando una tarima de madera, entre ruinas de inmuebles destruidos por los bombardeos israelíes.
Unos ataques que devastaron grandes extensiones del territorio palestino durante los dos años que duró el conflicto, desencadenado por un ataque del movimiento islamista palestino Hamás contra Israel.
Miles de personas, entre ellas muchos niños, asisteron al evento, que contó con la actuación de un grupo de dabke, una danza folclórica árabe. Entre la multitud, varias mujeres disfrutaron al máximo el hermoso momento.
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Los novios lucieron sobre los hombros la tradicional kufiya palestina, decorada con el logo de la organización turca, y las novias portaron vestidos bordados a mano y ramos de flores con banderitas turcas.
“Seguir viviendo”
Para Alí Mosbeh y su novia, Huda Kahlut, el obstáculo para casarse era también financiero, pues los costos de un enlace son “muy altos”.
“Nunca me hubiera imaginado que me casaría en estas circunstancias”, reconoce Alí.
Más de 72.700 palestinos han muerto en la campaña militar israelí en Gaza, según el Ministerio de Salud de la Franja, un territorio gobernado por Hamás, cuyas cifras la ONU considera fiables.
Cientos de miles de personas continúan desplazadas, viviendo en carpas o en refugios improvisados.
Según dice, Mosbeh compartirá a partir de ahora tienda con su esposa. Aún así, espera encontrar un trabajo, algo casi imposible en Gaza.
“Nuestro futuro es incierto, dependemos de la ayuda para vivir”, explica Kahlut. Con todo, se niega a perder la esperanza: “Hemos pasado la guerra, las pérdidas y la muerte (...) El matrimonio continúa siendo una etapa hermosa para nosotros, los jóvenes”.
“Todos los edificios alrededor del lugar de la ceremonia están destruidos. Bajo los escombros, hay mártires. Pero pese a todo intentamos alegrarnos, seguir viviendo”, afirma Fayka Abu Zayd, otra novia.
Antes de la guerra, agrega, “los recién casados se iban a un apartamento amueblado con muebles nuevos. Hoy, vamos a una tienda, cuando hay una”.
Pero su marido, Mohamed al Gasin, aclara, sonriendo: “Somos muy felices. Es el día más feliz de nuestra vida”.



