Un infarto no siempre comienza con un dolor intenso en el pecho. En las mujeres, algunas señales pueden ser menos evidentes y confundirse con estrés, ansiedad o molestias digestivas, por lo que es importante prestar atención a los cambios repentinos en el cuerpo.
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Entre los síntomas que requieren atención están la fatiga inusual, la sudoración fría, la falta de aire, los mareos, las náuseas y las molestias en el pecho. También puede aparecer dolor o presión en la mandíbula, el cuello o la espalda.
¿Cuáles señales debe vigilar?
Un cambio inesperado en la capacidad para realizar actividades cotidianas puede ser una advertencia. Por ejemplo, si caminar, subir gradas o hacer tareas domésticas comienza a provocar un agotamiento fuera de lo normal o dificultad para respirar, conviene no ignorarlo.
La falta de aire también puede presentarse en reposo, mientras que algunas personas experimentan una sensación de desvanecimiento o malestar estomacal sin una causa clara.
De acuerdo con El Tiempo Colombia, que cita investigaciones de la Asociación Americana del Corazón y declaraciones de especialistas, estas manifestaciones pueden pasar inadvertidas y retrasar la búsqueda de ayuda médica.
¿Qué hacer ante una posible emergencia?
Si presenta síntomas repentinos que podrían corresponder a un infarto, busque atención médica de emergencia de inmediato. No espere a que aparezca un dolor intenso ni intente determinar por su cuenta si se trata de ansiedad o de un problema digestivo.
Entre los factores que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular están la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo, el sobrepeso y los antecedentes familiares.
Reconocer las señales y actuar con rapidez puede ser determinante. Ante la sospecha de un infarto, cada minuto cuenta.


