Los hipopótamos que llevó Pablo Escobar a Colombia en la década de los 80 se han convertido en un problema ambiental de gran escala, según reportes de la prensa internacional.
Lo que comenzó con solo cuatro ejemplares hoy es considerado una “manada invasora”, debido al crecimiento acelerado de la población.
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“Según el más reciente censo del ministerio de Ambiente, para 2022 había, al menos, 169. Sin una política de control de la población, se estima que para el 2030 llegarían a ser más de 500 y en 2035 superarían los mil”, informó el medio internacional BBC News.
Medidas ante una amenaza ambiental
Ante este panorama, el gobierno colombiano ha tomado la decisión de intervenir para frenar el crecimiento de los animales. Entre las opciones planteadas se encuentra la eutanasia de, al menos, 80 hipopótamos, así como el traslado a otros países, aunque esta última alternativa enfrenta dificultades logísticas y económicas.
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Desde 2022, las autoridades de Colombia declararon a esta especie como una amenaza para los ecosistemas y la biodiversidad, debido a su impacto en ríos y fauna local.
El origen de la problemática
La historia se remonta a los años 80, cuando Escobar construyó un zoológico privado con diversas especies exóticas. Tras su muerte en 1993, muchos animales fueron reubicados, pero los hipopótamos quedaron a la deriva.
Gracias a las condiciones del entorno y la abundancia de alimento, estos animales se reprodujeron rápidamente, expandiéndose por distintas zonas y generando una situación que hoy representa un reto ambiental para el país.

