AFP.15 noviembre, 2018
Ginger va a la cocina y recibe la jamita para írsela a dejar a los clientes. Foto AFP.
Ginger va a la cocina y recibe la jamita para írsela a dejar a los clientes. Foto AFP.

“Disfrute de su comida”, dice Ginger, el primer robot mesero de Nepal, al llevar un plato de comida bien calentito a una mesa de clientes hambrientos.

La empobrecida nación del Himalaya es más conocida por sus elevadas cumbres que por las proezas tecnológicas, pero un grupo de jóvenes innovadores autodidactas quiere cambiar eso.

La empresa emergente local Paaila Technology construyó desde cero a Ginger, una robot de metro y medio de alto, y lo programó para hablar tanto en inglés como en nepalí.

El robot humanoide bilingüe, llamado Ginger, jengibre en inglés, por ser este un ingrediente habitual en la cocina nepalí. también es capaz de hacer bromas, como Siri de Apple o Alexa de Amazon.

"Disfrute nuestra comida", es lo que dicen los robots cuando la gente entra a su restaurante en Nepal. Foto AFP.

Actualmente hay tres robots Ginger trabajando en el restaurante Naulo de Katmandú, cuyas calles y edificios aún presentan las cicatrices del potente sismo que sacudió la capital de Nepal hace tres años.

"Este es nuestro terreno de ensayo. Lo estamos poniendo a punto con las respuestas de nuestros clientes", cuenta Binay Raut, director ejecutivo de la empresa.

El equipo de 25 jóvenes ingenieros -entre los que Raut, con 27 años, es el mayor- trabajó durante meses en la construcción del robot en una minúscula oficina.

Todo lo que a Nepal le falta en infraestructuras tecnológica ellos lo suplieron con inventiva. Así, el pulido cuerpo de plástico de Ginger se pintó en un taller de vehículos cercano.

Binay Raut reconoce que el objetivo del restaurante es que se atendido 100% por robots, por los momentos todavía meseros humanos ayudan a los robots. Foto AFP.
Binay Raut reconoce que el objetivo del restaurante es que se atendido 100% por robots, por los momentos todavía meseros humanos ayudan a los robots. Foto AFP.

Naulo abrió sus puertas hace cuatro meses y sus tres camareros robot han sido un gran atractivo para clientes de todas las edades.

Ginger, que es capaz de captar movimiento y obstáculos, se abre camino por el concurrido restaurante portando bandejas rebosantes de comida.

Los clientes hacen su pedido a través de una pantalla táctil que hay en las mesas y la cocina llama a Ginger cuando los platos están listos.