AFP.30 julio, 2018

El papa Francisco aceptó la renuncia del arzobispo australiano Philip Wilson tras haber sido declarado culpable de encubrir abusos sexuales a un niño en los años setenta, anunció este lunes el Vaticano.

El papa Francisco quiere lavar la imagen de la Iglesia con respecto a los abusos sexuales contra menores de edad. Foto: AFP PHOTO / Andreas SOLARO
El papa Francisco quiere lavar la imagen de la Iglesia con respecto a los abusos sexuales contra menores de edad. Foto: AFP PHOTO / Andreas SOLARO

El arzobispo de Adelaida, de 67 años, fue acusado de encubrir los abusos de un conocido cura pedófilo, Jim Fletcher, por lo que un tribunal lo declaró culpable en mayo por un máximo de dos años de cárcel.

"El Santo Padre aceptó la renuncia del gobierno pastoral de la arquidiócesis de Adelaida (Australia) presentada por monseñor Philip Edward Wilson", reza la nota divulgada por el Vaticano.

El prelado, que siempre ha negado las acusaciones, anunció en mayo que renunciaba a sus funciones para sopesar el veredicto.

El papa Francisco adoptó la línea de tolerancia cero contra la pedofilia en la Iglesia, tras una serie de escándalos que han empañado su papado.

El sábado, en un gesto sin precedentes en la historia reciente, anunció la suspensión del célebre cardenal estadounidense Theodore McCarrick, de 87 años, del Colegio Cardenalicio y le prohibió de ejercer su ministerio tras una investigación que consideró "creíbles" las acusaciones de abuso sexual en su contra.

McCarrick, un sacerdote que fue ascendido a obispo y arzobispo en la arquidiócesis de Nueva York antes de partir hacia Washington en 2001, es uno de los cardenales estadounidenses más conocidos en el ámbito internacional.

Francisco intenta corregir los errores y omisiones del pasado con respecto a los escándalos de pedofilia y su encubrimiento, uno de los grandes males de la iglesia.

En mayo, 34 obispos chilenos anunciaron su renuncia por estar involucrados escándalos de pederastia, y sucesivamente 14 sacerdotes de ese país fueron suspendidos por supuestos delitos sexuales, en una limpieza sin precedentes en sus cinco años de papado.

Varios miembros de la jerarquía eclesiástica chilena fueron acusados por las víctimas de ignorar y encubrir los abusos del sacerdote pedófilo Fernando Karadima en los años 1980 y 1990.