El atleta brasileño Pepe Fiamoncini captó la atención del mundo deportivo este jueves al completar un desafío extremo frente a las costas de Río de Janeiro. El corredor logró recorrer la distancia de 188 kilómetros en un lapso de 24 horas continuas, utilizando únicamente una cinta de correr instalada en un gimnasio al aire libre en la zona de Ipanema.
Esta hazaña, que equivale a completar más de cuatro maratones de forma consecutiva, representa un nuevo récord mundial para el deportista de 35 años. La prueba comenzó la mañana del miércoles y concluyó entre aplausos y una cuenta regresiva de los presentes, quienes celebraron la resistencia física demostrada por el atleta durante toda la jornada.
Un cambio de vida nacido en la pandemia
La trayectoria de Fiamoncini en el deporte de alto rendimiento es relativamente reciente, pero cargada de éxitos vertiginosos. Según explicó el corredor, su interés por las pruebas de resistencia nació durante el confinamiento por la pandemia de coronavirus. Lo que inició como una forma de mantenerse activo en un apartamento se transformó en una búsqueda constante de sus capacidades humanas.
Tras completar disciplinas de alta exigencia como el Ironman y el Ultraman, el brasileño decidió enfocarse en retos que pusieran a prueba su fortaleza psicológica. Para Fiamoncini, la cinta de correr representaba el obstáculo máximo debido a la monotonía y el aburrimiento que implica correr sin avanzar geográficamente, lo que lo motivó a intentar este récord mundial en un entorno tan icónico como Ipanema.
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Resistencia física y fortaleza mental
El proceso para validar esta marca ante el Libro Guinness de los Récords ya se encuentra en marcha. La organización supervisó la prueba mediante transmisiones en video en vivo y la recopilación de testimonios. Durante las 24 horas que duró el trayecto, el deportista solo realizó pausas mínimas y estratégicas para atender necesidades básicas o cambiar su calzado, manteniendo un ritmo constante que le permitió superar marcas previas en la disciplina de ultramaratón.
Este no es el primer logro internacional del brasileño. Anteriormente, el corredor destacó por cruzar el Salar de Uyuni en Bolivia, donde superó condiciones climáticas extremas y altitudes superiores a los 3.600 metros. Aquella experiencia, según relata el atleta, fue fundamental para preparar su mente ante el desgaste que supone un ultramaratón de un día entero sobre una plataforma mecánica.
Próximos desafíos en el horizonte
A pesar del desgaste físico evidente tras la prueba en Río de Janeiro, el multiatleta ya proyecta nuevas metas para su carrera. Su enfoque principal ahora se dirige hacia el Valle de la Muerte en California, donde pretende participar en el Badwater. Esta competencia es considerada por expertos como el ultramaratón más difícil del planeta debido a las temperaturas que superan los 50 grados Celsius.
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Con la reciente marca obtenida en la cinta de correr, Fiamoncini consolida su posición como uno de los referentes latinoamericanos en deportes de resistencia extrema. Su historia continúa inspirando a miles de personas que buscan superar sus propios límites, demostrando que la curiosidad y la disciplina pueden transformar una rutina de gimnasio en un hito histórico.
*Esta nota fue hecha con ayuda de Inteligencia Artificial.


